Dos nicaragüenses fallecen en Estados Unidos el mismo día: una joven por un infarto y otro tras sufrir una agresión

La nicaragüense Samantha Corrales, de 25 años y originaria de Rivas, falleció el pasado miércoles 13 de agosto en Estados Unidos a causa de un fulminante infarto. La joven, madre de un niño de apenas dos años, había emigrado en busca de mejores oportunidades, pero su vida terminó por el agotada por el desgaste físico y emocional que enfrentó en su día a día.
En 2023, Samantha compartió en redes sociales que el estrés y los desvelos provocados por la exigencia de estudiar y trabajar al mismo tiempo le habían generado un diagnóstico de epilepsia, condición que nunca antes había padecido. Aunque recibió tratamiento médico y logró estabilizarse durante varios meses, su salud se deterioró hasta desembocar en el paro cardíaco que le arrebató la vida.

La noticia ha generado consternación y solidaridad entre familiares, amistades y grupos de nicaragüenses radicados en la Florida. En un gesto de apoyo, los dueños del restaurante Hay Wey anunciaron que donarán todas las ganancias de este fin de semana para contribuir con la repatriación de su cuerpo a Nicaragua.
Álvaro Isaac Reyes Rizo murió tras dos meses hospitalizado por una golpiza
En otro hecho trágico, Álvaro Isaac Reyes Rizo, de 42 años y originario de Estelí, falleció también el 13 de agosto en un hospital de Nueva Jersey, Estados Unidos, dos meses después de haber sido víctima de una agresión.
El nicaragüense fue golpeado en la cabeza el pasado 13 de junio por un ciudadano hondureño. La lesión lo llevó a múltiples cirugías y semanas de hospitalización. Aunque inicialmente mostró signos de recuperación, su estado se complicó tras una nueva intervención y finalmente se rindió.
Reyes Rizo había viajado a Estados Unidos bajo el programa de parole humanitario y su familia ahora enfrenta la difícil tarea de reunir los recursos necesarios para repatriar sus restos a Estelí, donde esperan darle sepultura.
Migrante fallecido recientemente
A la lista de tragedias recientes se agrega el caso de Francisco de Jesús Cruz Irias, de 34 años, asesinado el 12 de agosto en Cleveland, Ohio.
Según confirmaron sus familiares, lo golpearon brutalmente y luego recibió un disparo en el tórax y otro en la pierna, en lo que se presume fue un intento de robo.

Cruz Irias, quien residía desde hace años en esa ciudad junto a su esposa, era descrito como un hombre trabajador, amable y solidario. Sus parientes iniciaron una campaña de recaudación de fondos para repatriar su cuerpo a Nicaragua.
Los migrantes: morir lejos de casa
De acuerdo con el recuento de la organización Texas Nicaraguan Community, en lo que va de 2025 han muerto alrededor de 100 nicaragüenses en Estados Unidos.
En 2024, la cifra ascendió a al menos 201 connacionales fallecidos, tanto en suelo estadounidense como durante su tránsito por México.
Las principales causas de estos decesos el año anterior fueron accidentes de tránsito (59 casos), infartos (52) y asesinatos (29). También se reportaron muertes por cáncer, derrames cerebrales, ahogamientos, sobredosis, suicidios, accidentes laborales, COVID-19 y otras enfermedades.
En la lista hay incluso casos de feminicidios, muertes de bebés y personas abandonadas en el desierto o embestidas por animales durante su travesía.
Las cifras evidencian la magnitud de la tragedia que enfrentan las familias migrantes nicaragüenses, que además del desarraigo y las dificultades económicas, deben afrontar la repatriación de seres queridos que partieron en busca de una vida mejor y no pudieron regresar con vida.

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