«La UCA no se acaba». Habla el padre Rolando Alvarado, rector de esta universidad confiscada por Ortega

El 15 de agosto de 2023, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó el cierre de la Universidad Centroamericana (UCA), una de las principales instituciones educativas de Nicaragua. A dos años de este autoritario acontecimiento, el sacerdote Rolando Alvarado, rector de la UCA, rememora el legado de la casa de estudios y su importancia para el país.
Durante una entrevista que fue publicada en la página web de la Compañía de Jesús en Centroamérica, el padre Alvarado manifestó con certeza que la UCA volverá a abrir nuevamente sus puertas.
«La UCA no se acaba. Volveremos a servir, Dios mediante, universitariamente a Nicaragua cuando sea viable. No sé cuándo será eso, pero es mi convencimiento. Mientras tanto, debemos mantener vivo su recuerdo y su ejemplo», dijo Alvarado.
El rector enfatizó que, aunque la UCA ya no esté físicamente presente, su legado continúa siendo una fuente de inspiración para la lucha por la justicia y los derechos humanos en Nicaragua.
«El cierre de la universidad fue una venganza»
Mirando con retrospectiva el cierre de la universidad, Alvarado explicó que esta medida no fue más que una consecuencia de las tensiones históricas que siempre han existido entre los gobiernos autoritarios y las universidades jesuitas en Centroamérica.
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Para el sacerdote, los desacuerdos entre el poder político y las universidades son inevitables cuando «el modelo de gobierno y el modelo universitario chocan en el criterio central: el bien del país a mediano y largo plazo».
«Las universidades no pretenden ser opositoras del poder, sino apoyar o criticar, según sea el caso, todo aquello que convenga o perjudique al país y viole los derechos humanos».
A pesar de las acusaciones y señalamientos hechos por el régimen, Alvarado recordó que la misión de la UCA siempre fue cultural, centrada en la ciencia, el conocimiento y los valores éticos, y no en la legitimación del poder.
«A las actuales autoridades políticas del país les resultó incompatible su modelo de gobierno con nuestro modelo de universidad. Por eso nos eliminaron. Fue una venganza y al mismo tiempo un curarse en salud».
Como ejemplo del autoritarismo que ha caracterizado al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, Alvarado recordó la consigna “vamos con todo”, que fue lanzada en el año 2018, cuando arreciaron las protestas antigubernamentales.
«La orden que emitió en su momento la copresidenta se tornó en controlarlos a todos… la UCA era e iba a ser muy difícil controlarla por eso era necesario borrarla del mapa, eliminarla, porque representa un símbolo de resistencia», lamentó.
Un legado para Nicaragua
Sin embargo, insistió en que la misión de la UCA sigue viva. «Mantener viva la UCA es todo un reto», pero es un reto que, aseguró, puede ser asumido por la comunidad universitaria, sus exalumnos, exdocentes y líderes que continúan defendiendo los valores de la universidad.
El Padre Alvarado subrayó que el aporte más importante de la institución fue «la preparación seria y de calidad» que ofreció a la sociedad nicaragüense. Además, del compromiso histórico de la universidad con los derechos humanos y la democracia.
Recordó que la universidad también apoyó el desarrollo integral del país desde los años 80 y 90, participó en proyectos locales de mejora social en el área de producción y consumo, agua potable y viviendas. «Llegamos a estar presentes con este tipo de proyectos comunitarios teniendo como socios a líderes locales en el 75% de municipios del país».

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