¿Realmente es justicia?: Las reacciones al canje político de presos entre Estados Unidos, Venezuela y El Salvador

El reciente intercambio de presos políticos entre Estados Unidos (EE. UU.), Venezuela y El Salvador ha desatado una ola de reacciones que ponen en evidencia que esta operación es más un canje, que un aparente acto humanitario o de justicia.
El acuerdo que se hizo efectivo este viernes, 18 de julio, permitió la liberación de, al menos, 80 presos políticos venezolanos que llevaban meses e incluso años detenidos. Una situación similar a la de los 252 venezolanos encarcelados en El Salvador en el centro penal CECOT, quienes fueron señalados sin pruebas contundentes de vínculos con organizaciones criminales, como El Tren de Aragua, y los 10 estadounidenses retenidos en Venezuela en condiciones igualmente cuestionables.
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Este canje, celebrado por los gobiernos involucrados como un paso hacia la reconciliación y la diplomacia, es visto por expertos, activistas y organizaciones como un intercambio político que pone en entredicho la justicia y el respeto por los derechos fundamentales en estos países.
Organizaciones niegan justicia
La organización humanitaria Cristosal de El Salvador ha sido una de las más firmes en señalar que esta liberación no debe confundirse con justicia real. En un comunicado, celebraron la libertad de quienes fueron detenidos injustamente, pero alertaron que el intercambio parece más un «trueque de rehenes» que un acto de respeto al derecho internacional.
Cristosal denunció que la mayoría de los venezolanos detenidos en El Salvador no tenían antecedentes penales ni enfrentaban procesos judiciales válidos. Además, la falta de independencia judicial en El Salvador permitió que estos ciudadanos permanecieran encarcelados sin acceso a sus familias, ni a una defensa adecuada, situación que califica como desaparición forzada según las normas internacionales.
«Esto muestra cómo algunos gobiernos usan el encierro injustificado de personas como si fuera una moneda de cambio. Tanto El Salvador como Estados Unidos intentaron justificar la detención de un grupo de venezolanos diciendo que estaban ligados a grupos criminales. Pero las investigaciones de Cristosal muestran que más del 90% no tienen antecedentes penales, no enfrentan procesos judiciales y no hay pruebas que los relacionen con delitos», aseguró la ONG que fue expulsada de El Salvador por el gobierno de Nayib Bukele.
Asimismo, la organización expresó preocupación por los venezolanos con estatus de asilo en EE. UU. que fueron deportados y devueltos a un país donde enfrentan persecución política, un acto que viola la regla internacional de no devolución a lugares donde su vida corre peligro. Además exigió la «rendición de cuentas» de los países involucrados por las «graves violaciones a los derechos humanos».
«Todos los gobiernos deben responder por la detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y las deportaciones ilegales. La justicia debería estar regida por un Estado de derecho y no depender de conveniencias políticas», reiteró.
Desde Venezuela, el Comité para la Libertad de Todos los Presos Políticos (Clipp) calificó la reciente liberación de presos como un “aliento esperanzador” para muchas familias afectadas por la detención arbitraria de sus seres queridos. Sin embargo, subrayan que esta medida no debe ser vista como una solución definitiva, pues la libertad debe extenderse a todos los presos políticos que aún permanecen tras las rejas en el país.
La organización insistió en que no se puede hablar de verdadera justicia mientras continúen existiendo personas encarceladas por razones políticas. “Seguimos luchando por la libertad plena, sin persecución, sin condiciones y con garantías. Exigimos libertad para quienes fueron detenidos hoy y para quienes llevan meses y años tras las rejas por causas injustas”, reiteró.
Voces expertas cuestionan “nobleza” del gesto
El abogado y experto en administración de justicia Yader Morazán también criticó duramente el intercambio: “No podemos caer en la trampa de agradecerle a Bukele o a Maduro por liberar a quienes nunca debieron estar presos. Aplaudir a uno es darle una palmadita al otro, porque nadie debería aplaudir a quien te encarcela para luego hacerse el bueno en un canje político”, cuestionó a través de un breve pronunciamiento que hizo a través de su cuenta en la red social X.
Por su parte, la codirectora del Laboratorio de Paz Venezuela, Lexys Rondón, recordó que la mayoría de los detenidos en el CECOT eran inocentes y calificó la situación como un reflejo de sistemas judiciales débiles y politizados. “Presos políticos favorecidos como parte de este canje por su libertad. Personas inocentes que nunca debieron estar tras las rejas”, señaló.
Las organizaciones y expertos coinciden en que el intercambio de presos pone en evidencia la utilización de personas como piezas de negociación en el tablero político, donde la liberación se logra a través de acuerdos entre presidentes y sin que existan garantías y un compromiso real de que nadie sea nuevamente encarcelado en estos países por motivos políticos o sin juicio justo.

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