Fallece Octavio Ortega Arana, fundador del Movimiento Campesino anticanal y líder de Rivas, tras años de persecución

El histórico líder campesino Octavio Ortega Arana, originario del departamento de Rivas y uno de los principales rostros de la lucha contra el proyecto del canal interoceánico en Nicaragua, falleció este viernes, 20 de junio de 2025, en medio de un deterioro severo de su salud provocado por diabetes, complicaciones renales y una condición crónica de abandono médico, agravada por la persecución sistemática del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Ortega Arana, quien había sido víctima de torturas en 2014 tras ser arrestado por su oposición a la Ley 840, murió sin una pierna, amputada hace más de dos años debido a una infección diabética. A pesar de su precario estado de salud, el régimen lo mantenía bajo una medida de restricción arbitraria, obligándolo a presentarse todos los días a firmar en una delegación policial de Rivas. Incluso durante sus internamientos hospitalarios, la Policía Nacional se presentaba para exigir su firma, ignorando su condición física y su derecho al descanso y a la atención médica digna.

«Hasta en la cama del hospital llegaban los oficiales, como si fuera un criminal, solo para asegurarse de que firmara. Lo que querían era quebrarlo del todo», denunció un dirigente campesino de la zona sur del país, desde el exilio.
La muerte de Ortega Arana ocurre bajo intimidación y hostigamiento, por la determinación con la que el dirigente del Movimiento Campesino se enfrentó a la dictadura y sus pretensiones de despojarlos de sus propiedades.
Ortega fue arrestado por primera vez en diciembre de 2014, justo cuando el régimen anunció simbólicamente el inicio de las obras. Pasó varios días recluido en las celdas del Chipote, donde sufrió tortura física y psicológica, según denunciaron entonces organizaciones de derechos humanos.
Desde ese momento, se convirtió en un blanco recurrente de vigilancia, exclusión y represalias. En 2023, fue nuevamente arrestado durante una redada masiva ejecutada por la dictadura en distintos departamentos del país. Tras su detención, se le impuso una medida cautelar de presentación diaria que se mantuvo incluso durante sus crisis médicas más severas.
La noticia de su fallecimiento generó conmoción y dolor en los círculos de oposición y dirigentes del campesinado. Víctor Díaz, líder de esta organización expresó desde el exilio que Ortega Arana «siempre fue un líder de los que se preocuparon por la defensa de la tierra, el lago y la soberanía, como parte del Movimiento Campesino y como todos siempre estuvimos defendiendo nuestros derechos y él (Ortega) fue parte de esos hombres y mujeres que miraron que era justo defender nuestros derechos».
Freddy Navas, líder del Movimiento Campesino en la Isla de Ometepe, confirmó el deceso y expresó al diario La Prensa que «la muerte de él es algo que nos duele. Su historia, su esfuerzo, su lucha fue grande. Nos deja un vacío de un gran líder que fue, y fue un hombre que quiso que siempre nos mantuviéramos al margen de la política, sin banderas políticas, sino con la bandera de Nicaragua. Me da mucho dolor saber que no pudo morir en plena libertad, ya que él y toda su familia estaban amenazados por la policía de Ortega».

Al mismo medio, el también dirigente del campesino Medardo Mairena rememoró que «en el 2014, el 22 de diciembre, él fue uno de los campesinos que detuvieron durante la inauguración de la obra del Canal Interoceánico. A él lo llevaron y lo tuvieron en las celdas del viejo Chipote y lo torturaron en ese momento. Él también era alguien que denunciaba las injusticias, las violaciones a los derechos humanos, no solamente entre el sector campesino. Es una voz que ya no vamos a poder escuchar en esa tierra y, por supuesto, que hubiese anhelado ver la libertad de Nicaragua».
El Movimiento campesino, una organización nacida en 2013 tras la aprobación de la Ley 840, que entregó concesiones a una empresa china para construir el canal interoceánico a costa de expropiar comunidades enteras. Ortega fue una de las primeras voces en denunciar públicamente el despojo y la amenaza al lago Cocibolca. Encabezó marchas, bloqueos y acciones de resistencia en Rivas, Ometepe y otras zonas afectadas por el trazado del canal. También se desplazaba a otros departamentos para sumarse a los reclamos que ocurrían a la lo largo de toda la ruta que el régimen había declarado como de «influencia» del canal.

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