Dictadura sandinista condena a 20 años de cárcel al general retirado Álvaro Baltodano y le confisca todos sus bienes

El general en retiro Álvaro Baltodano Cantarero fue condenado a 20 años de prisión bajo el delito de «traición a la patria», en un juicio sumario realizado por videoconferencia desde el sistema penitenciario Jorge Navarro, conocido como «La Modelo», según informó el medio Confidencial citando a una fuente del Poder Judicial. La audiencia se celebró el lunes 9 de junio de 2025 sin la presencia de familiares ni defensa privada.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó desde inicios de mayo la instalación de salas de audiencias judiciales virtuales en el sistema penitenciario de Tipitapa, desde donde ahora han empezado a procesar a los prisioneros políticos, a quienes se les bloquea cualquier interacción con el juez y con su abogado defensor. Este es el proceso impuesto contra el general Baltodano.
Baltodano fue capturado el 14 de mayo por agentes de la Dirección de Auxilio Judicial, que allanaron su finca «Los Milagros» en la comarca El Guapotal, municipio de El Tuma-La Dalia, Matagalpa. Desde entonces, permanece en condición de desaparición forzada, sin contacto con sus familiares ni acceso a un abogado, de acuerdo con el reporte de Confidencial. Las autoridades del régimen no han emitido ningún comunicado sobre su detención o proceso judicial.

La dictadura tampoco hace público, como ocurre con procesos judiciales comunes, el caso de Baltodano. Artículo 66 revisó el sistema virtual Nicaragua del Poder Judicial, y corroboramos que este caso no se encuentra entre los juicios que lleva la maquinaria de justicia del régimen.
Cacería contra exmilitares cercanos
Cuatro días después de la captura del general en retiro, la Policía ejecutó una redada en el norte del país en la que fueron arrestados varios exmilitares vinculados a Baltodano. Entre ellos figuran el capitán en retiro Aníbal Rivas Reed y el exoficial del Ejército Ronald Paul Leiva Silva, ambos detenidos en Matagalpa. Ellos también se encuentran en condición de desaparición forzada. Según Confidencial, no se ha confirmado si hay procesos judiciales abiertos en su contra. La fuente citada por el medio indicó que, hasta ahora, la única sentencia dictada es la de Baltodano.

En esa cacería también habían sido detenidos los escoltas y el conductor del exmilitar, quienes también fueron parte de las filas del Ejército y desde su retiro estaban de cerca de Baltodano. De ellos se supo días después que habían sido liberados, pero esta información no ha sido confirmada por este medio de manera creíble.
Baltodano, operador económico del gobierno de Ortega
Álvaro Baltodano fue comandante guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y participó como jefe del Frente Norte en la insurrección de Matagalpa en 1979. Tras la victoria revolucionaria, se integró al Ejército Popular Sandinista, donde ocupó altos cargos durante la década de los ochenta, en pleno conflicto armado con la contrarrevolución. En abril del año 2000 se retiró del Ejército Nacional y se sumó activamente a la estructura del FSLN en la oposición.

Durante la campaña de 2001 se convirtió en uno de los principales operadores políticos de Ortega, coordinando la alianza electoral llamada «Concertación». En 2006 volvió a desempeñar ese rol al representar al FSLN en la coalición “Alianza Unida Nicaragua Triunfa”, que llevó a Ortega de regreso al poder.
Tras el triunfo electoral de ese año, Baltodano fue designado como presidente de la Comisión Nacional de Zonas Francas, y a partir de 2009 se convirtió, junto con Bayardo Arce, en uno de los pilares del llamado «modelo de diálogo y consenso» con el gran capital. Su figura fue clave para los vínculos entre el régimen y el sector empresarial en la década siguiente.
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En 2017, Ortega lo nombró «ministro delegado presidencial para la Promoción de Inversiones y Facilitación del Comercio Exterior», cargo que mantuvo hasta su destitución en octubre de 2022, coincidiendo con la disolución de ProNicaragua, la agencia mixta estatal-privada que había dirigido. Tras su salida, sus funciones fueron asumidas por Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial.
Cercado por el régimen
Desde que fue removido del Gobierno, Álvaro Baltodano quedó apartado de toda función pública y se mantuvo en silencio político. Diversas fuentes cercanas al sandinismo habían señalado desde 2022 que se le había prohibido salir del país, como parte del cerco impuesto por la dictadura contra antiguos aliados que cayeron en desgracia o dejaron de ser funcionales a los intereses de la familia Ortega Murillo. Según reportes previos, Baltodano habría estado bajo una especie de «país por cárcel de facto», con restricción migratoria y retención de documentos personales como el pasaporte.
Su captura ocurre en un contexto de creciente represión interna dentro del sandinismo, donde figuras históricas, exfuncionarios y antiguos aliados del régimen también han sido castigados con destierros, expulsiones del partido o vigilancia permanente. La detención de Baltodano marca un nuevo hito en el proceso de purga que ha venido ejecutando la dictadura contra su propio círculo de poder.

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