Laureano Ortega confiesa crímenes del 2018: «neutralizamos y eliminamos a los actores clave del odio»

Laureano Ortega Murillo, asesor presidencial e hijo del dictador Daniel Ortega y Rosario Murillo, realizó en Moscú una confesión pública que confirma lo que han denunciado por años las víctimas, organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional: el régimen sandinista ejecutó crímenes de lesa humanidad durante la rebelión cívica de abril de 2018.
En su discurso durante la XIII Reunión de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad, Ortega Murillo dijo textualmente: «Desde el año 2018, cuando sufrimos el sangriento y terrorista intento de Golpe de Estado, nos hemos dado a la tarea de fortalecer la Seguridad y la Defensa en nuestro País, neutralizando y eliminando a los autores y actores claves del odio, mercenarios y vendepatrias que actúan bajo la bota y el pago imperial con la pretensión de entregar a nuestro País al dominio estadounidense».
Noticia relacionada: Laureano Ortega confiesa operaciones militares de Rusia en Nicaragua y la instalación de un «centro regional» del Kremlin en Managua
Estas palabras equivalen a una confesión directa de que el régimen asesinó, ejecutó o desapareció a ciudadanos nicaragüenses que participaron pacíficamente en las protestas de abril de 2018. La frase «neutralizando y eliminando» confirma que las víctimas fueron identificadas, perseguidas y eliminadas físicamente, lo que constituye crímenes de lesa humanidad según el derecho internacional.
El régimen Ortega-Murillo ha sido señalado por organismos internacionales como el Grupo de Expertos de la ONU y la CIDH, que documentaron ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias, violaciones sexuales y desapariciones forzadas cometidas por la Policía Nacional, el Ejército de Nicaragua y paramilitares.

Las palabras de Laureano Ortega confirman y refuerzan esas acusaciones. Su referencia a los opositores como «actores claves del odio, mercenarios y vendepatrias» busca deshumanizar a las víctimas, justificando los crímenes cometidos. La afirmación de que actuaban «bajo la bota y el pago imperial» revela la narrativa oficial del régimen, que siempre ha culpado a Estados Unidos y a Europa de instigar una rebelión que, en realidad, fue impulsada por ciudadanos desarmados.
La confesión de Laureano Ortega se suma a las acusaciones y hallazgos documentados por el Grupo de Expertos en Derechos Humanos de Naciones Unidas para Nicaragua, que ha identificado a al menos 54 personas vinculadas directamente a crímenes de lesa humanidad cometidos desde 2018, incluyendo altos mandos de la policía, el ejército y operadores políticos del régimen.
Noticia relacionada: Ortega y Murillo, en la mira de terceros países para determinar su «responsabilidad» en los crímenes de lesa humanidad
Asimismo, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han denunciado la existencia de una estructura paramilitar, articulada bajo el mando directo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que operó en coordinación con el Ejército y la Policía Nacional para ejecutar la llamada “Operación Limpieza”.
Estas estructuras armadas fueron responsables de la represión que dejó al menos 355 personas asesinadas entre abril y julio de 2018, según el recuento de la CIDH. Estas cifras reflejan la magnitud de la violencia desatada contra la población civil nicaragüense, que se manifestó pacíficamente y fue respondida con balas, represión y terrorismo de Estado.

Comentarios