Joven nicaragüense estaría entre las víctimas de un doble homicidio en Costa Rica junto a una modelo costarricense, según el OIJ

La desaparición de un joven nicaragüense en Costa Rica ha dado un giro dramático que apunta a un posible doble homicidio. Nelson Pavón Largaespada, de 34 años y originario de Nicaragua, desapareció el pasado 25 de abril en el cantón de Orotina, provincia de Alajuela, junto a la modelo costarricense Rashab Jael García Valverde, de 32 años, con quien mantenía una amistad cercana. Ambos fueron vistos por última vez ese viernes, cuando, según testigos, compartían en una reunión social.
La familia de Pavón, quien residía en Alajuela, ha expresado su angustia por la falta de información y por el escaso reconocimiento que las autoridades costarricenses han dado al caso del nicaragüense, en comparación con la cobertura mediática del caso de la modelo. Su madre, Maritza Largaespada, y su hermana, Yolanda Martínez, han declarado públicamente que Nelson era un joven responsable, solidario y que siempre mantenía comunicación con su familia. Desde la noche de su desaparición, no han vuelto a saber nada de él.
«Él salió ese viernes con esa muchacha. Llamó a varios amigos para decirles que estaba con ella, que si querían llegar. Después de eso, no supimos más nada», relató su hermana a medios ticos.
Este miércoles, el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga, confirmó que la investigación cambió de rumbo y ahora se considera un caso de doble homicidio. Las autoridades han encontrado elementos que sugieren que tanto Rashab como Nelson fueron asesinados, y que sus cuerpos podrían haber sido eliminados para encubrir el crimen.
Escenario del posible crimen: sangre, pisos removidos y quema de restos
La principal escena investigada es la vivienda donde residía Rashab junto a su pareja sentimental, identificada como Manfred Bustos Mata, alias «El Negro». Durante un allanamiento realizado por el OIJ en esa propiedad ubicada en Orotina, se descubrieron trazas de sangre en dos niveles de la casa, paredes lijadas, cerámica reemplazada recientemente y evidencias de limpieza profunda, lo que apuntaría a un intento deliberado de eliminar pruebas.

Además, en un potrero cercano, los agentes hallaron fragmentos óseos calcinados, presumiblemente humanos. Aunque por ahora no se ha confirmado oficialmente si pertenecen a las víctimas, la policía científica realiza pruebas forenses para determinar el origen de los restos. «Encontramos un lugar donde hubo una quema, y se encontraron algunos restos de huesos que pareciera ser que son humanos. Las técnicas que tenemos para extraer ADN nos van a permitir determinar si son humanos o no, y si corresponden a las víctimas», indicó el director del OIJ.
Cinco sospechosos vinculados: el novio de Rashab y su círculo cercano
Hasta el momento, las autoridades han identificado a cinco sospechosos. Entre ellos figura el propio Manfred Bustos Mata, señalado como el principal sospechoso del doble asesinato, junto a tres de sus guardaespaldas y un familiar cercano. Uno de los detenidos fue interceptado conduciendo el vehículo de Rashab en la Ruta 32, mientras que otro fue capturado en la vivienda de Orotina. Todos habrían contado con al menos 45 horas para ocultar los cuerpos antes de que se hiciera la denuncia de desaparición, un margen de tiempo crítico que, según las autoridades, pudo haber sido aprovechado para encubrir el crimen.

El OIJ también ha informado que Bustos es un prestamista conocido en la zona de Orotina y que tiene antecedentes por violencia doméstica, lo que refuerza los indicios de un entorno violento que pudo haber escalado hasta el asesinato.
¿Quién era Nelson Pavón?
Nelson Pavón Largaespada era un joven nicaragüense migrante en Costa Rica. Según sus allegados, trabajaba en Alajuela, era considerado un hombre servicial y solidario, y mantenía una amistad cercana con Rashab García. La familia insiste en que él no tenía relación con actividades ilícitas ni tenía enemigos conocidos.
Una de sus familiares declaró a la prensa que Nelson «había subido fotos ese día con Rashab y se sabía que estaban de fiesta», pero tras el viernes, sus redes sociales fueron desactivadas y su teléfono dejó de sonar. Hasta la fecha, su paradero es desconocido, aunque los indicios apuntan a que fue una víctima colateral del entorno violento de la joven modelo.
Lo que sigue en la investigación
Las autoridades costarricenses se encuentran en la etapa de análisis de los restos hallados, mientras la Fiscalía de Atenas valora nuevas medidas cautelares contra los detenidos. Por el momento, ninguno de los cuerpos ha sido oficialmente localizado.
El caso ha conmocionado tanto a Costa Rica como a Nicaragua, por la crudeza de los hechos y por la implicación de un ciudadano nicaragüense que podría haber sido asesinado mientras acompañaba a su amiga.
Desde el OIJ se ha reiterado la importancia de actuar rápidamente en casos de desaparición. «Es clave reportar a tiempo. En este caso, el tiempo transcurrido entre la desaparición y la denuncia dificultó las labores de búsqueda y permitió la posible alteración de la escena del crimen», advirtió Zúñiga.
Mientras la familia de Rashab exige justicia, la familia de Nelson clama por no ser olvidada. «Todo está enfocado en la muchacha. A mí, como mamá, nadie me menciona», lamentó su madre.

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