Ortega y Murillo ordenan feriado el 1 y 2 de mayo en Nicaragua mientras siguen violando derechos laborales y civiles

A través de un comunicado oficial del Ministerio del Trabajo (MITRAB), el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció este jueves que el primero de mayo será feriado nacional obligatorio con goce de salario para todos los trabajadores del país, en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores. La disposición incluye también el viernes 2 de mayo, que ha sido declarado asueto a cuenta de vacaciones para los empleados del Estado.
«Que de conformidad al artículo 66, párrafo segundo del Código del Trabajo, se DECLARA ASUETO A CUENTA DE VACA-CIONES PARA TOD@S L@S TRABAJADOR@S DEL ESTADO, el día viernes dos de mayo del corriente año, incorporándose nuevamente a sus labores normales el día lunes cinco de mayo del 2025. En el caso de los trabajador@s y empleador@s del sector privado, deberán ajustarse a la costumbre, o lo acordado entre las partes (sic)» dice el artículo segundo del comunicado oficial.
Según el comunicado, leído por el secretario general del MITRAB, José León Arguello Malespín, la declaratoria obedece a instrucciones directas del «Comandante Copresidente» y la «Compañera Copresidenta», quienes continúan utilizando el aparato estatal como caja de resonancia de su poder absoluto. La ministra Alba Luz Torres Briones firmó el documento que establece los días de descanso, citando el artículo 66 del Código del Trabajo para justificar la medida.
El anuncio fue replicado de inmediato por medios oficialistas, quienes destacaron el «homenaje a las familias trabajadoras»; sin embargo, más allá del feriado, la realidad del país para los trabajadores dista mucho de ser motivo de celebración.
Feriado entre persecución y precariedad
Mientras el gobierno proclama respeto a los derechos laborales, persisten las denuncias de violaciones sistemáticas a esos mismos derechos: persecución sindical, criminalización de dirigentes obreros, eliminación de la negociación colectiva en el sector público y despidos arbitrarios por razones políticas. Organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado que, desde 2018, cientos de trabajadores del Estado han sido despedidos por oponerse al régimen o participar en protestas sociales.
A esto se suma el cierre masivo de sindicatos independientes, la confiscación de bienes a organizaciones que defendían a trabajadores despedidos injustamente, y la instrumentalización de los pocos sindicatos oficiales que responden a intereses del partido de gobierno.
«El feriado es solo una fachada. En Nicaragua no hay condiciones para una verdadera celebración del Día de los Trabajadores. Ortega y Murillo han destruido el sindicalismo independiente y mantienen bajo amenaza a quienes exigen sus derechos», declaró a Artículo 66 un extrabajador del Poder Judicial que fue destituido por no alinearse con las orientaciones partidarias.
«La declaración de feriado es arbitraria y busca más un aplauso propagandístico que una reivindicación real. No es más que otra orden vertical disfrazada de reconocimiento, mientras siguen sin resolverse temas estructurales como la informalidad, el desempleo y la precarización», opinó una abogada exiliada, bajo anonimato por razones de seguridad.
Celebrar sin libertades
En el fondo, la declaratoria de feriado es parte de una estrategia discursiva del régimen para proyectar una imagen de normalidad y armonía en un país sumido en la represión. Ortega y Murillo siguen utilizando fechas conmemorativas para reforzar su narrativa oficial, invisibilizando el descontento popular, la pobreza y la migración forzada que afecta a miles de trabajadores nicaragüenses.
Este primero de mayo, como los anteriores bajo su mandato, estará marcado por actos partidarios, discursos oficialistas y movilizaciones organizadas por estructuras del Frente Sandinista, mientras mantienen con la bota en el cuello a los trabajadores. A la vez, continúa el cierre del espacio cívico, el control absoluto de las instituciones laborales y la ausencia de mecanismos de justicia para los trabajadores reprimidos o despedidos por razones políticas.
El «feriado nacional» promovido por Ortega y Murillo será, para muchos, apenas un día más de silencio obligado.

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