Fe desafiante: católicos nicaragüenses llenan iglesias en una Semana Santa bajo vigilancia estatal

La Iglesia católica en Nicaragua vive uno de los episodios más duros de su historia reciente. Bajo un régimen que la considera enemiga, los templos han sido rodeados por fuerzas policiales, los fieles vigilados al igual que las eucaristías, y los obispos y sacerdotes acosados, forzados al exilio y amenazados con ir a prisión si no acatan la orden de recluir las procesiones de Semana Santa al interior de las parroquias.
Sin embargo, pese a las restricciones impuestas por el Estado, la fe del pueblo católico no se ha extinguido. Al contrario, parece fortalecerse, analiza Israel González Espinoza, periodista nicaragüense exiliado en España y especializado en temas religiosos.
González Espinoza asegura que «los católicos de Nicaragua están viviendo este tiempo de Cuaresma y de Semana Santa con temor, evidentemente, debido a la represión, pero también con mucha esperanza, esperanza en la fe en Jesucristo». Añade que esa esperanza se traduce en una participación masiva en los templos, a pesar de los riesgos.
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Las imágenes del Domingo de Ramos han sido elocuentes: iglesias llenas en todo el país, desde la Catedral Metropolitana de Managua hasta las parroquias de las zonas rurales del territorio nacional.
Para González Espinoza, esto confirma que «los nicaragüenses siguen confiando en sus pastores, siguen acompañando a sus sacerdotes y obispos en medio de la persecución religiosa que están viviendo».
El contexto, sin embargo, es alarmante. «El Estado de Nicaragua considera la Iglesia su enemiga», denuncia el periodista. Según explica, se han documentado casos de espionaje dentro de las parroquias: «Simpatizantes del partido de gobierno firman asistencia, toman fotografías y buscan controlar de alguna manera las actividades religiosas».

Pese a esta situación amenazante, la respuesta de los fieles reta a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. «Lo hemos visto en los últimos viernes de Cuaresma, donde la gente ha ido a las parroquias a rezar con muchísima devoción las 14 estaciones del Viacrucis», señala González Espinoza. La fe, afirma, no se ha replegado sino que ha encontrado refugio y fuerza en el interior de los templos.
El papa Francisco ha sido una voz de aliento en medio de este escenario. El periodista recuerda la carta de diciembre de 2024 enviada por el pontífice a los católicos de Nicaragua en la que hizo énfasis en que la conciencia es el único lugar donde nadie puede ser coaccionado.
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«La gente asiste masivamente a misa… eso tiene que ver con la conciencia y con la libertad individual», cita el periodista, apelando a ese mensaje papal. La represión no ha cesado, por el contrario, persiste. En Nicaragua «la presencia intimidatoria de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado rondando por los templos» es continua.
González resalta el valor del pueblo creyente y atribuye esta persecución a una prueba más de la institución religiosa que por años ha querido ser exterminada. «La iglesia, los católicos de Nicaragua están viviendo un momento de prueba y han entendido que tienen que dar testimonio de su fe en medio de la adversidad», sostiene.
Las procesiones tradicionales, como la del Domingo de Ramos, han debido realizarse dentro de los templos por prohibición del régimen. La Catedral de Managua celebró el inicio de la Semana Santa sin traspasar los muros del recinto en la explanada del templo. Aun así, «la gente lo hacía con muchísima fe, con muchísima devoción», relata Israel. «La historia nos ha enseñado que el martirio y la persecución siempre son semilla de nuevos cristianos».
Para el periodista, este momento oscuro no es el final, sino una etapa en el testimonio de un pueblo creyente. «Tarde o temprano va a llegar un cambio. Y en parte ese cambio va a ser gracias a ese testimonio valiente de vivencia de la fe que está haciendo la Iglesia de Nicaragua», asegura.
González Espinoza finaliza llamando «a los católicos de Nicaragua a vivir desde la fidelidad al Evangelio (…) con plena unidad entre obispos, sacerdotes y laicos». Su mensaje para esta Semana Santa 2025 es claro: resistir con esperanza, orar con valentía y leer, como comunidad, la carta del Papa Francisco, donde están «las claves de cómo vivir la fe en medio de este contexto tan represivo, tan opresivo para los cristianos de Nicaragua».
En seis años, según el informe «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?», elaborado desde el exilio por la abogada Martha Patricia Molina, el régimen ha perpetrado 971 ataques documentados contra la Iglesia católica.

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