Ortega se rinde ante Trump: abandona caso contra Israel por temor a represalias de EE. UU.

En una muestra de timidez política y oportunismo geopolítico, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha optado por retirarse del proceso judicial contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en el caso promovido por Sudáfrica por presunto genocidio contra el pueblo palestino en Gaza. La decisión, anunciada oficialmente el cuatro de abril, ocurre en un contexto donde la dictadura nicaragüense ha adoptado una actitud cautelosa frente a la nueva administración de Donald Trump, evitando cualquier acción que pueda interpretarse como provocación a Washington.
La postura sumisa de Ortega contrasta con su agresividad retórica del pasado reciente, cuando se presentaba como un abanderado del antiimperialismo y de las causas del Sur Global. Hoy, sin embargo, el régimen parece replegarse ante el temor de sufrir represalias por parte de Estados Unidos. La retirada del caso ante la CIJ no parece motivada por razones legales o financieras —como pretende justificar el comunicado oficial— sino por un cálculo político que prioriza la supervivencia del régimen sobre cualquier principio internacional.
Noticia relacionada: Ortega, sediento de protagonismo internacional, pide a la ONU que lo dejen ser parte de solución al conflicto Israelí-palestino
Esta lectura ha sido respaldada por el opositor nicaragüense Félix Maradiaga, quien cuestionó duramente la decisión del régimen y denunció su falta de coherencia moral. «Ortega, peón de Rusia y China, instrumentaliza la causa palestina y luego se retira», dijo Maradiaga en declaraciones a medios internacionales.
«El retiro de la dictadura de Ortega y Murillo del caso ante la Corte Internacional de Justicia relacionado con Palestina no tiene nada que ver con el “alto costo financiero”, como pretende justificar el régimen. Todos sabemos que no eran ellos quienes costeaban ese proceso, sino que actuaban como peones de una estrategia geopolítica promovida por Rusia y China», señaló el excandidato presidencial y defensor de derechos humanos.
Para Maradiaga, la causa palestina fue utilizada por el régimen como un medio para ganar legitimidad internacional mientras ejecutaba una política de represión interna brutal. «La causa palestina, profundamente legítima, ha sido instrumentalizada por esta dictadura criminal para ganar capital político internacional mientras reprimen brutalmente a su propio pueblo», denunció.

La decisión de retirarse del caso, según Maradiaga, refleja un cambio de estrategia motivado por el retorno de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Ortega, afirmó, está intentando reacomodarse geopolíticamente para evitar sanciones más severas o un aislamiento diplomático más profundo. «La retirada responde a un cambio evidente en los vientos geopolíticos. Ortega no quiere exponerse al creciente aislamiento internacional ni al endurecimiento de medidas por parte de actores que ya comienzan a tomar en serio las alianzas peligrosas del régimen nicaragüense», aseguró.
El opositor recordó que durante la administración Trump, Nicaragua fue uno de los países más severamente sancionados por Estados Unidos, a diferencia de otros gobiernos latinoamericanos que recibieron un trato más moderado. «Basta con observar cómo, bajo la administración del presidente Trump, países latinoamericanos recibieron aranceles relativamente bajos, mientras que Nicaragua fue objeto de sanciones desproporcionadamente severas. Eso no fue casualidad: fue un mensaje claro para una dictadura que se ha entregado por completo a los intereses de Moscú y Pekín», enfatizó.
«Este retiro no es una muestra de prudencia diplomática, sino una maniobra desesperada de una dictadura que intenta reacomodarse ante un posible nuevo escenario internacional donde sus protectores autoritarios podrían no poder blindarla del todo», concluyó Maradiaga. «Ortega no defiende al pueblo palestino; defiende su permanencia en el poder a costa de la verdad, la justicia y la libertad».
La nota oficial de Nicaragua
En su comunicado del cuatro de abril, titulado «Nicaragua con Palestina siempre», el régimen aseguró que descontinuaba su participación en los procesos radicados ante la CIJ «relacionados con las gravísimas violaciones de los Derechos del Pueblo y Estado Palestino», alegando «el alto costo financiero» como la principal razón. Aseguraron que seguirán apoyando al pueblo palestino «en todos los otros ámbitos a su alcance» y reafirmaron su supuesto «compromiso con el Estado de Derecho a nivel internacional».
Noticia relacionada: Embajadora de Israel reafirma que la dictadura de Daniel Ortega protege a grupos terroristas en Nicaragua
Sin embargo, no hubo detalles sobre por qué se retiran de un caso en el que ya habían tomado partido ni explicaciones sobre el cambio de rumbo diplomático. Tampoco se ofrecieron cifras concretas que justifiquen el argumento económico. Esta ambigüedad ha alimentado la percepción de que se trata de un viraje táctico ante la posibilidad de una relación conflictiva con la Casa Blanca en una nueva era Trump.
En el tablero internacional, la actitud del régimen revela una combinación de miedo y pragmatismo: temen provocar a Trump y apuestan por no levantar olas mientras evalúan cuál será la nueva correlación de fuerzas. Para muchos analistas, se trata de un claro ejemplo de cómo el régimen de Ortega prioriza su estabilidad interna, incluso si eso significa abandonar causas históricas o romper alianzas estratégicas.

Comentarios