Dictadura de Ortega destierra a Avil Ramírez, exministro de Defensa y exdirectivo de Amcham

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa expulsando a voces críticas de Nicaragua. Esta vez, la víctima es Avil Ramírez, exministro de Defensa durante el gobierno del expresidente Enrique Bolaños, quien fue obligado a abandonar el territorio y llegó recientemente a Miami, según informó el periodista Miguel Mendoza.
Ramírez, abogado oriundo de León, también fue director ejecutivo de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), una de las organizaciones empresariales más influyentes del país que fue desmantelada por la dictadura sandinista el 22 de agosto de 2024, como parte del plan de cancelaciones de ONG que acabó con todas las cámaras empresariales del país.
En los últimos años, se había mantenido con un bajo perfil y había logrado sobrevivir dentro de Nicaragua, pese a la creciente represión del régimen contra opositores.
Para algunos empresarios opositores que fueron encarcelados y desterrados en el 2023, la expulsión de Ramírez «no sorprende», por que más bien es raro que el exfuncionario hubiera logrado permanecer dentro de Nicaragua con el pasado que tiene.
El “Déjà vu” de Nicaragua
Más allá de su postura desde la gremial empresarial y de su papel en la administración pública en el Ministerio de Defensa que lo hacían un objetivo incómodo para la dictadura, Avil Ramírez se destacó por una labor particular: recopiló y comparó recortes de periódicos de la época de la dictadura somocista con los hechos actuales bajo el régimen de Ortega. A través de esta tarea de hemeroteca, evidenció la repetición de patrones autoritarios, persecuciones y abusos de poder. Su trabajo fue recopilado en un libro que tituló Déjà vu. Somoza-Ortega.
Según la publicación del cronista Miguel Mendoza, en los últimos días, Ramírez fue citado por la Policía y recibió la orden de abandonar el país. Su caso se suma a la lista de desterrados por el régimen, que ha utilizado esta táctica como una forma de silenciar a disidentes, eliminando cualquier vestigio de oposición dentro del territorio nacional.
En el exilio, junto a otros desterrados
Según reportó Mendoza en su cuenta de la red social X, el exfuncionario llegó el miércoles, 26 de febrero, a Miami, donde ha coincidido con otros nicaragüenses expulsados en el marco de la represión estatal. La dictadura de Ortega ha desterrado a periodistas, sacerdotes, defensores de derechos humanos, activistas y opositores políticos en un intento por sofocar cualquier disidencia.
El caso de Ramírez confirma una vez más que nadie está a salvo de la persecución en Nicaragua, incluso aquellos que han intentado mantener un perfil discreto. Su destierro es una nueva muestra de la brutalidad con la que el régimen de Ortega-Murillo busca perpetuarse en el poder, eliminando cualquier rastro de memoria histórica y de resistencia cívica dentro del país.
Destierro como política de Estado
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos de la ONU ha señalado que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha recurrido a la práctica sistemática de destierros, desnacionalizaciones y prohibiciones de ingreso al país como un mecanismo de represión contra la oposición. Estas medidas, que han convertido a cientos de nicaragüenses en apátridas de facto, han sido utilizadas para silenciar a críticos, activistas, periodistas y líderes de la sociedad civil que han denunciado los abusos del régimen.
Como respuesta a estas denuncias, el régimen de Ortega y Murillo ha reaccionado con virulencia, descalificando los informes y rechazando cualquier tipo de supervisión internacional sobre la situación de derechos humanos en Nicaragua. En un movimiento sin precedentes, este jueves, 27 de febrero, el gobierno anunció su retiro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, argumentando que las acusaciones en su contra forman parte de una supuesta campaña de injerencia extranjera.

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