Asesinan a un nicaragüense, de 11 balazos, en Honduras

Adán Herrera Peralta, de 39 años y originario de Jalapa, Nueva Segovia, fue asesinado la mañana del miércoles 18 de diciembre en Honduras. El crimen ocurrió en Pueblo Nuevo, municipio hondureño, mientras Herrera realizaba labores rutinarias en una finca propiedad de Domingo Miranda.
Luz Elizabeth Roque Cruz, de 26 años y esposa de la víctima, relató que su esposo salió temprano hacia la finca. Horas después, fue notificada por una llamada telefónica sobre su muerte.
Según testigos, dos hombres a bordo de una motocicleta dispararon a quemarropa contra Herrera y huyeron del lugar. Gravemente herido, fue trasladado en un vehículo particular al hospital Pastor Jiménez, de Jalapa, pero falleció debido a una hemorragia masiva provocada por los múltiples disparos.
Las autoridades de Nicaragua y Honduras han iniciado investigaciones, aunque hasta el momento se desconocen los motivos del crimen. El cuerpo de Herrera será sepultado esta tarde en el cementerio de Namaslí, Jalapa.
Aumento de crímenes contra nicaragüenses en Honduras
El asesinato de Adán Herrera se suma a otros casos recientes de nicaragüenses fallecidos en circunstancias violentas en Honduras.

El pasado 30 de noviembre, Jimber Cáceres, un estudiante de 18 años, fue asesinado en la zona rural de Alauca, El Paraíso. Cáceres, destacado alumno de su comunidad en Macuelizo, Nueva Segovia, planeaba graduarse en diciembre, pero su vida fue truncada en un hecho que aún no ha sido esclarecido por las autoridades hondureñas.
Otro caso reciente es el de Erwin José Aguirre Martínez, de 42 años y originario de Masaya. Aguirre trabajaba en Choluteca, Honduras, y fue hallado muerto en octubre con cuatro impactos de bala, a pocas cuadras de su vivienda. Su esposa y suegra, ambas hondureñas, han exigido justicia, pero hasta ahora no hay avances en la investigación.
Migración en busca de oportunidades
Honduras se ha convertido en un destino frecuente para cientos de nicaragüenses, especialmente de la región norte del país, que buscan mejores oportunidades laborales ante los bajos salarios en Nicaragua. También es un paso estratégico para quienes planean migrar hacia Estados Unidos.
A pesar de las oportunidades económicas, los riesgos asociados a la migración aumentan, con nicaragüenses enfrentando violencia e inseguridad en el país vecino.

El éxodo de nicaragüenses ha creado desprecio hacia ellos en estos países dizque hermanos centroamericanos.
Comenzando por los ticos que se creen los gringos aristocráticos feudales (los ticos son patrones y los nicas sus vasallos) de la región; tratan a los inmigrantes nicas tal y como Trump desprecia a los inmigrantes que no sean de la raza blanca europea.
Y acerca de Honduras, sólo el hecho de que los hermanos nicas hayan llegado como inmigrantes, les da el derecho de despreciarlos, abusarlos y tratarlos de formas hasta inhumanas.