Obispo Rolando Álvarez invita al sacerdote Uriel Vallejos a estudiar en una universidad en Roma, Italia

Tras ser despojado de su nacionalidad y desterrado a Costa Rica por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el sacerdote nicaragüense Uriel Vallejos viajará a Roma, Italia, para estudiar Teología con una Especialidad en Doctrina Social de la Iglesia Católica. Esta decisión fue tomada en respuesta a un llamado del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien actualmente reside en el Vaticano.
El viaje de Vallejos fue confirmado por el sacerdote Carlos Jiménez, durante una eucaristía celebrada este domingo, 23 de junio. La actividad religiosa fue presidida por ambos presbíteros en la parroquia San Isidro Labrador, del cantón de Vázquez de Coronado, en San José.
Jiménez dijo al diario La Prensa que «también viajarán otros sacerdotes que se encuentran en el exilio» y que continuarán su formación «cerca del obispo Álvarez». El párroco también confirmó que Vallejos se trasladará a la Pontificia Universidad Lateranense, ubicada en San Juan de Letrán, Roma, en agosto de este año.
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Adiós a Costa Rica
De igual manera, Vallejos aprovechó la oportunidad de brindar palabras de despedida y agradecimiento hacia los feligreses y religiosos que lo apoyaron desde su llegada al país vecino, en septiembre de 2022. «Quiero pronunciar unas palabras de gratitud a este país de gente acogedora y de manos benditas por haberme abierto sus puertas y recibirme durante momentos cruciales en mi historia sacerdotal y en mi ministerio», expresó.
El párroco indicó que, sin duda alguna, «el buen trato y las buenas relaciones no miran solo al exterior; son tan importantes al interior de la iglesia entre los evangelizadores y pastores». «La calidad de las relaciones pastorales no es una cuestión secundaria. Se sostiene en la calidad de las relaciones humanas y muchas veces será el argumento más fuerte para mostrar que vale la pena dejarse seducir por el Evangelio», precisó el sacerdote.
Vallejos también indicó que el pueblo de Costa Rica, con sus pastores y pastorales, «me han mostrado que son una iglesia en salida, un laboratorio donde se componen y recomponen propuestas de acción pastoral impulsadas desde el dinamismo como discípulos de Cristo, desde la generosidad y con la fuerza del Espíritu Santo».
El sacerdote pidió que la feligresía tuviera presente en su memoria «a los hermanos que sufren en el silencio, algunos olvidados hasta por nosotros mismos». «Oremos incansablemente, porque hay demonios que no se expulsan sino con la fuerza del ayuno y la oración», agregó.
Aunque Vallejos asegura que «el Señor le llama a otra misión», citando las palabras de José María, en 1974, recordó al pueblo que «un hombre es un hombre en cualquier parte del universo. Si todavía respira, debe inventar unas piernas, unos brazos, un corazón para luchar por el mundo».
Nacido en Ciudad Darío, Matagalpa, Vallejos es licenciado en Humanidades con mención en Teología y ha desempeñado diversos roles dentro de la Iglesia Católica en Nicaragua. Fue administrador del Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima y vicario administrativo en la catedral San Juan Bautista de Jinotega, además de ser director ejecutivo de Cáritas Nicaragua.
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Vallejos se destacó en su papel como párroco de la Iglesia Jesús de la Divina Misericordia en Matagalpa, y director del Canal Católico y la Radio Católica de Sébaco, hasta que estos medios fueron clausurados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en agosto de 2022. Durante este periodo, Vallejos fue sitiado por la policía en su parroquia, pasando 72 horas bajo custodia, sobreviviendo «a pan y agua», hasta ser trasladado al Seminario de Managua.
En febrero de 2023, fue uno de los 15 sacerdotes a quienes el régimen orteguista despojó de su ciudadanía nicaragüense. Posteriormente, España le otorgó nacionalidad y el religioso se trasladó a la Parroquia San Isidro Labrador, del cantón de Coronado, en San José, Costa Rica, para continuar con sus labores pastorales.
El sacerdote ha sido uno de los críticos más fuertes del gobierno nicaragüense, denunciando la represión contra la Iglesia Católica y abogando por la reconciliación y la unidad en el país. Sus esfuerzos y su resistencia frente a la persecución han sido reconocidos y apoyados tanto por la comunidad nacional como internacional.

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