Ortega intenta venderle a China la «ilusión» del Gran Canal Interoceánico como una «asociación estratégica»

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa vendiendo la ilusión del Gran Canal Interoceánico, un proyecto que en el año 2013 fue entregado en concesión al supuesto empresario chino Wang Jing, pero que el pasado ocho de mayo de 2024 fue anulado, mediante la derogación de la ley 840, la normativa que otorgaba esa concesión al inversionista asiático.
En entrevista con un medio de comunicación oficialista, el ministro de Transporte e Infraestructura, Óscar Mojica, quien ahora funciona cómo presidente de la Comisión del Canal, afirmó que el plan del orteguismo «no es un sueño, es una realidad debemos asumir con seriedad, responsabilidad y determinación».
«No vamos a vender ilusiones, hablamos con hechos y realidades. No queremos comprometer criterios, hay que determinar con todas sus aristas la viabilidad de un proyecto interoceánico», afirmó Mojica el jueves, 16 de mayo.
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El ministro afirmó que «no nos cabe la menor duda que el Canal Interoceánico de Nicaragua es el proyecto más rentable que ha conocido nuestro país a lo largo de su historia, además de ser el de mayor impacto económico y social», sin referirse por supuesto a esas mismas promesas que han difundido desde hace más de una década, sin que haya siquiera una mínima obra visible.
Con la construcción del Gran Canal, Mojica espera «generar grandes fuentes de empleo, diversificar la formación del talento humano para poder responder a las necesidades de este nuevo desafío y hacer un trabajo muy responsable de sostenimiento ecológico, de preservación del medio ambiente y los grandes ríos. Va a ser un impacto positivo enorme».
«Tenemos grandes cuencas y reservas de agua que ya existen. No hay que hacer mayor cosa para preservarlas. Únicamente evitar la deforestación, respetar el medio ambiente y dejar que la naturaleza, con el apoyo de los buenos nicaragüenses, vayan reforestando y recuperando la calidad de sus cuencas hídricas», precisó el funcionario estatal, otra vez, intentando hacerse el neófito sobre el inmenso negocio de deforestación que tiene la misma dictadura, a través de empresas cómo Alba Forestal, una depredadora de las riquezas boscosas nicaragüenses y que forma parte del holding empresarial del sandinismo, creado con la cooperación venezolana.
«Nosotros sabemos que este proyecto del gran canal interoceánico tiene un enorme potencial para transformar el comercio global y hacer de Nicaragua un centro de importancia. Es un proyecto deseado, anhelado por la gran mayoría de nuestro pueblo», afirmó Mojica, ignorando que muchos activistas, ambientalistas y campesinos han protestado durante años contra la idea.

De acuerdo con las declaraciones de Mójica, el financiamiento del proyecto, estimado en unos 50 millones de dólares, «sigue siendo un desafío», aunque una nueva «asociación estratégica» con China ofrece nuevas oportunidades.
Con el apoyo del gigante asiático, la dictadura nicaragüense espera «avances con determinación hacia la realización del Gran Canal Interoceánico», un proyecto que promete transformar el comercio global y acelerar el desarrollo nacional.
Sobre las nuevas reformas
El pasado siete de mayo, el régimen orteguista ordenó con «carácter de urgencia» reformar y derogar las leyes 800 y 840, respectivamente, que anulan la concesión otorgada al empresario chino Wang Jing, el «desaparecido» socio de ese proyecto.
El funcionario orteguista aseguró que las reformas a ambas leyes «marcan una nueva etapa en el desarrollo». «Esta reforma no es un comienzo desde cero, sino una continuación de esfuerzos históricos, realizando estudios y desarrollando una infraestructura sólida», comentó.
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Según Mojica, la reforma se enmarca «en la necesidad de actualizar y modernizar las leyes para mantener una gestión óptima frente a los rápidos cambios globales y el futuro de Nicaragua». Esta reforma también redujo el número de miembros de la autoridad del Gran Canal de seis a tres, ya que el ministro de Transporte explicó que «en esta gran oportunidad, las decisiones se pueden tomar por mayoría simple».
Entre esos integrantes figura Laureano Ortega Murillo, el «hijo predilecto» de la pareja dictatorial, quien funge como el secretario de la directiva y asesor para las Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional de la Secretaría de la Presidencia de Nicaragua.

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