Estas son las noticias más importantes del 30 de abril de 2024

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) decidió este martes, 30 de abril, no conceder las medidas provisionales solicitadas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en su caso contra Alemania, país al que acusó de cometer «actos de genocidio», junto a Israel, en la Franja de Gaza, Palestina.
El abogado Juan Diego Barberena dijo a Artículo 66 que el rechazo de las medidas provisionales solicitadas por Nicaragua consiste, principalmente, en que el país «no tiene méritos suficientes para que sea decretada, en razón de que mientras no se haya comprobado el delito de genocidio en la CIJ, no se puede comprobar la complicidad de parte de Alemania a favor de Israel».
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El opositor remarcó que la decisión de la entidad judicial tiene «un impacto para el régimen en lo interno, en el sentido de que la demanda carece de fundamento». Barberena agregó que «tanto la demanda de fondo como esta solicitud provisional también tiene un impacto geopolítico y geoestratégico, cómo ya lo han informado algunos cables de inteligencia de Occidente».
Además, Barberena resaltó que ante la comunidad internacional, el régimen nicaragüense queda cada vez más «desenmascarado y aislado». «Pretende instrumentalizar los órganos jurisdiccionales e internacionales a favor de un conflicto geopolítico y geoestratégico de alta esfera o de alta escala global», añadió.
Por su lado, el economista y expreso político Juan Sebastián Chamorro dijo en redes sociales que «el contexto de esta demanda radica en el hecho de que Alemania es un país que ha aceptado plenamente la jurisdicción de la CIJ».
«Esto es importante porque constituye el primer caso de acusación en contra de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, particularmente sobre su involucramiento en un posible delito de genocidio, según el texto de la Corte misma», indicó el activista político.
La dictadura presidida por Daniel Ortega y Rosario Murillo sigue exhibiendo extrema crueldad en el tratamiento de los reos de conciencia, tal es el caso de los presos políticos Brooklyn Rivera, Freddy Quezada y Carlos Bojorge, a los que mantiene en condición de desaparición forzada por ocultamiento de paradero, y además se ensaña con sus familiares insinuándoles en algunos casos que han fallecido.
Diferentes organizaciones defensoras de derechos humanos como el Monitoreo Azul y Blanco, la Unidad de Defensa Jurídica (UDJ) y el Mecanismo para el Reconocimiento de las Personas Presas Políticas han insistido en denunciar la desaparición forzada de los tres reos de conciencia, pero los carceleros del régimen ignoran los pedidos de información sobre el paradero y estado de salud de los encarcelados.

El dirigente político caribeño y, hasta el momento de su captura, diputado por el partido indígena Yatama, Brooklyn Rivera, fue secuestrado por la Policía al servicio de la dictadura el pasado 29 de septiembre, es decir, recién cumplió siete meses de haber sido sacado por la fuerza de su casa en Bilwi, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, y luego de más de 210 días de su captura, la dictadura no ha hecho pública ninguna información sobre su paradero ni los motivos de su encarcelamiento.
Mientras que el sociólogo y profesor universitario Freddy Quezada fue secuestrado por los esbirros de Ortega el 29 de noviembre. Tras más de 150 días transcurridos desde que fue privado de su libertad arbitrariamente, la dictadura no da cuentas de su paradero, de su estado de salud ni de los motivos de su encierro.
El tercer caso es el del joven preso político Carlos Bojorge, quien fue capturado por la guardia sandinista el primero de enero, luego de participar en una celebración católica en la catedral de Managua.
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El fotógrafo Óscar Navarrete, con el auspicio del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, presentó el foto libro de memoria «Mi nombre es Abril» en el marco del sexto aniversario de las protestas sociales de 2018.
El fotolibro digital, según Navarrete, es en memoria de todas las víctimas de la represión estatal de Ortega y Murillo, que «con su sangre y sus vidas lucharon por ver una nación en paz, democracia y libertad».
«El valor de una imagen es tan grande para la memoria y la historia. A través de ella aprendemos del pasado para poder ir al presente. Mi Nombre es Abril es mi pequeño aporte para Nicaragua», destacó el autor.

A través de su lente, el fotorreportero retrata el testimonio de dolor y resistencia del pueblo nicaragüense que se alzó cívicamente en 2018 y enfrenta a una dictadura que ha cometido crímenes de lesa humanidad.
El Colectivo Nicaragua Nunca Más explica que este documento trata de aportar en la construcción de la memoria colectiva, para que, como sociedad, «no olvidemos y sigamos condenando estos crímenes cometidos, además de seguir demandando ante la comunidad internacional, mecanismos de protección de derechos humanos y demás actores claves tomen las medidas pertinentes para cesar estas violaciones».

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