Síndrome de Hubris: la enfermedad de Ortega-Murillo

La «hibris» o «hybris» es un concepto griego que puede traducirse como “desmesura” y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada, especialmente cuando se ostenta el poder. Quienes padecen el Síndrome de Hubris demuestran rasgos de narcisismo, prepotencia, obstinación y comportamiento irresponsable.
El Síndrome de Hubris también causa cambios psicológicos en políticos y en personas en posiciones de poder, pues se ven afectados con alguna inestabilidad mental. Este comportamiento puede observarse en políticos tradicionales y personas en posiciones de poder.
El dúo Ortega-Murillo han demostrado tener una adicción al poder; es decir, una necesidad de estar en lo más alto de la cúspide, de tener máxima relevancia. Ellos juegan la carta de preservar el mando a cualquier precio. A ellos lo que los moviliza, excita y los mantiene en actividad es quedarse en el poder.

El acceso al poder y su fortalecimiento se convirtió en un axioma para la pareja Ortega-Murillo, ya que han utilizado todos los medios para afianzarse en él. Para ellos, la democracia no es importante sino el poder. Quieren perpetuarse, quieren gobernar «por toda la vida».
El poder les permite tener los recursos económicos para comprar incondicionalidades/sometimientos de políticos, empresarios, etcétera; y piensan que, si dejan el poder, su futuro puede ser la cárcel. Ambas razones son de sobrevivencia.
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Los Ortega-Murillo no aceptan negociar para sobrevivir políticamente, pero las sanciones externas los pueden terminar de liquidar. Sin embargo, el régimen Ortega-Murillo no acepta ningún puente para establecer un diálogo, ya que consideran que eso sería aceptar la pérdida de poder.
Ortega-Murillo tienen dos características: la narcisista y la paranoide; esta última se expresa en «o estás conmigo o contra mí». Piensan que todo gira en torno a ellos y que pueden hacer lo que quieran sin rendir cuentas a nadie, ni siquiera a sus propios seguidores. Tienen una personalidad totalitaria, además del egoísmo marcado combinado con la impiedad y carencia de humildad.

Las personas afectadas con el Síndrome de Hubris suelen perder contacto con la realidad, padecen un aislamiento progresivo, y actúa con imprudencia e impulsividad. El régimen Ortega-Murillo degrada las instituciones en un intento desesperado de mantenerse en el poder. Sin embargo, las medidas arbitrarias y antidemocráticas los desacreditan cada vez más tanto a nivel nacional e internacional.
Cuando los Ortega-Murillo comenzaron a perder poder a partir de abril de 2018, también empezaron a frustrarse sus sueños de permanecer en el mando indefinidamente. Desde ese momento, la pareja presidencial comenzó a mostrar ira, enfado y malestar, y a cometer errores políticos estratégicos. No pudieron dar un paso hacia atrás y reconocer sus fallas. Los desaciertos políticos ocurrieron cuando su poder tocó techo, pues se negaron a reconocer que ya no tenían el mismo control socio-político que antes de abril 2018.
Las personas que padecen el Síndrome de Hubris tienen excesiva soberbia y arrogancia, y sufren de la intoxicación del poder, con una exagerada confianza que los lleva a despreciar a las otras personas u opiniones, y a actuar en contra del sentido común.

Un caso evidente es la protesta social de abril de 2018, que ellos llaman «intento de golpe de estado». Ellos, sin aceptar la realidad, lanzaron a los paramilitares, policías y militares a reprimir las manifestaciones de los autoconvocados, con la orden «vamos con todo». Uno de los problemas de la intoxicación del poder es que no reconocen los problemas sociales, ni siquiera se dan cuenta del malestar subterráneo en la población, y están tan en su mundo, que no hacen caso de nada ni a nadie.
Las personas con adicción al poder, no solo no reconocen los verdaderos problemas del país, sino que su vida gira en torno a conservar el poder, con pensamientos obsesivos y con tendencia al aislamiento de la realidad nacional. Tienen una ambición desmedida que usan en su propio beneficio, lo cual se vuelve muy perjudicial para el país.
A veces, los ciudadanos «de a pie» se dejan engatusar por la sonora pomposidad de las ideologías vacías. Ahí está el timo del gobierno de mantener un discurso cotidiano ajeno a la realidad, vendiendo ilusiones. Detrás de esas palabras prestigiadas por la propaganda gubernamental, el régimen Ortega-Murillo esconde los más formidables, turbios y abyectos intereses económicos.

La represión, las torturas, las violaciones y los asesinatos han tenido un impacto demoledor entre la población que se alejan de la base social del gobierno. Hay una responsabilidad sistémica de encubrimiento global de parte del gobierno, que comprende al presidente, vicepresidenta, ministros, magistrados, jueces, policías, miembros del Consejo del Poder Ciudadano, etcétera.
Esas ansias de poder impiden aceptar la realidad que todo en la vida tiene un principio y un fin, cosa que la pareja Ortega-Murillo no saben admitir, una vez que la realidad sociopolítica les indica que su poder ya ha acabado, y tienen que dejar paso a otros. Es evidente que Ortega y Murillo padecen la enfermedad del Síndrome de Hubris.

Interesante análisis científico, pero las escrituras describen d manera mucho más claros todos los problemas q tienen estas gentes. Una conciencia cauterizada, un corazón endurecido, idólatras, despiadados, mentirosos, asesinos, amadores d los deleites, que tienen apariencia de piedad pero no la practican. En síntesis, NO TIENEN TEMOR DE DIOS, ni consideración alguna con sus prójimos. Antes dije q esta gente están condenadas a sufrir el castigo eterno xq han endurecido el corazón y tienen cauterizada la conciencia, sólo recuerden la arrogancia y terquedad del faraón de Egipto, Dios le dijo q permitió q él fuera el faraón para demostrarle al pueblo d Israel en él Su poder y grandeza. Así esta gente está destinada a pasar el mismo camino del faraón, q con arrogancia y estupidez no tuvo temor del Dios Altísimo, y pasarán a la historia como lo malvado, sucio, y despreciable, sólo x creer q son todopoderosos, q son inmortales y por creer q jamás tendrán q rendir cuentas. Aunq ellos no lo crean, algún día estarán en la presencia del verdadero Altísimo, Santo, justo, todopoderoso, q es fuego consumidor con quienes atropellan a los más pequeños y roban y matan a quienes no pueden defenderse. Por eso el análisis científico es muy acertado, xq tienen el corazón de piedra, o del todo no tienen. Para ellos el poder y el dinero es lo primero, lo segundo, y todo. Pobres almas q tendrán q sufrir el castigo eterno!!! Ahí será el crugir de dientes!!! Ese día todo su dinero, sus títulos, sus mentiras, y su poder, será lo q los acuse y los condene, y el abogado no los defenderá xq usaron Su Santo nombre para mentir, robar, matar, y atropellar
Tengo una preguna para los que apoyan militarmente por las armas a Daniel y la terrorista de Rosario, Estaran dispuestos a pagar con su vida cuando el dia de la Justicia llegue para Nicaragua??
Pareja de locos y criminales esque son, por tanto hay que meterlos presos a ellos y a todos sus criminales que están en el gobierno humillando y maltratando a los empleados públicos.
Tremenda radiografia de los tristementes asesinos que ya pasaron a la historia de latinoamerica por su desmedida crueldad y ambición de poder, serán recordados como la peor pesadilla de un pueblo noble que no se merecia esa horrible experiencia.
Es correcto pero falto enfocar que “ellos” son el reflejo verídico de la sociedad nicaragüense