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La Caricatura: El mal ejemplo de la reelección

La Caricatura: El mal ejemplo de la reelección

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2 comentarios
Asi sigue el guión de su jefe máximo!
En Nicaragua todos los políticos o pretendientes a ostentar una posición por elección, siempre que llegan a la posición deseada, todos estos hombres que llegan por el voto de sus conciudadanos se convierten en los bendecidos iluminados e irremplazable. Los nicaragüenses no tienen la cultura de la humildad, la necesidad de cambio no la conocemos, mucho menos entendemos que a la hora que somos elegidos, tenemos que comenzar a pensar en el día que nos vamos a ir, para no ser mal apreciados, ya que toda función o funcionario puede ser reemplazado a cualquier momento con el apoyo de la decisión de los votantes. Nicaragua no es una finca donde el dueño impone a sus capataces, es un país donde no hemos podido acostumbrarnos al juego de la democracia. Durante los 30 años de los conservadores que bien criticada por los liberales revolucionarios simpatizantes de la Revolución Francesa, critican dicho periodo, pero si somo objetivos y observamos el desarrollo económico, como la creación de infraestructura de ferrocarriles en el país, eso demuestra que el Siglo XIX, estábamos desarrollando las bases para desarrollarnos, sin embargo, la demagogia, la envidia, y sobre todo el interés de un hombre de perpetuarse en el poder, Roberto Sacasa, presidente de un periodo, decide relegirse en un sistema que había perdurado por 30 años sin reelección alguna. Por supuesto quien lo suplanta al transgresor de dicha ley, Roberto Sacasa, es reemplazado por el dictador liberal José Santos Zelaya quien se recomendó 16 años de gobierno lo que significa que durante esos periodos los conservadores les asignaban a sus presidentes solo 4 años de gobierno permitiendo así la alternabilidad y ventilando el descontento que pudiera existir en contra del gobierno que estaba en el poder. Sin embargo, todos los liberales, los revolucionarios, los progresistas solo han traído a Nicaragua un inmenso atraso ultraconservador y radicalmente antidemocrático ya que con estos lideres se desaparece las elecciones libres, porque solo los revolucionarios liberales progresistas saben lo que necesita el pueblo de Nicaragua. Los conservadores como la palabra lo dice, saben que las cosas no son eternas y tienen que ser renovadas por nuevas figuras que aporten con nuevas soluciones e ideas para desarrollar al país. Daniel Ortega y su hasta hace poco amigo y colaborador José Adán Aguirre Chamorro, hoy comparten las mismas ideas de ser incapaces de comprender que ya no son bienvenidos en sus organizaciones o ante la opinión pública, la cual rechaza sin precedente la reelección en tomas sus formas. Por eso Ortega y Aguirre comparten la idea de que si existen elecciones libres sale a luz que nadie los apoya, muchos los desea en esas posiciones, donde llegaron pacíficamente, pero desean salir muertos antes de proveer una alternativa democrática.