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La obsesión del poder

A Ortega, la obsesión del poder no lo dejará bien parado ante la historia. Alabado hasta la extenuación con una precaria sinceridad que produce empacho, producto al culto a la personalidad nunca visto.Ortega comete error tras otro porque solo impera su palabra, dinamitaron los controles y contrapesos que proporcionaban un mínimo equilibrio entre los diferentes … Continuar leyendo
Por Oscar René Vargas marzo 1, 2020
Rosario Murillo y Daniel Ortega. Foto: La Prensa

A Ortega, la obsesión del poder no lo dejará bien parado ante la historia. Alabado hasta la extenuación con una precaria sinceridad que produce empacho, producto al culto a la personalidad nunca visto.

Ortega comete error tras otro porque solo impera su palabra, dinamitaron los controles y contrapesos que proporcionaban un mínimo equilibrio entre los diferentes poderes del Estado.

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La política nicaragüense pierde certeza y se adentra por los extraños recovecos de la exaltación del “hombre”, considerado por la “nomenclatura de la nueva clase” como el único capacitado para conducir a Nicaragua.

Daniel Ortega durante el acto de aniversario de muerte de Carlos Fonseca encañonó a los empresarios privados, sus exaliados.

No hay que olvidar la historia reciente: una dictadura aumenta el riesgo de una mala gestión política y la falta de un sistema transparente en la transición de poder apunta a un incremento del riesgo político.

Lo más notable en esta coyuntura es la creciente y cada vez más explícita grieta entre los políticos y el pueblo. Los políticos tradicionales solo escuchan los intereses de la élite y no a quienes supuestamente representan.

La corrupción es el Estado mismo. El Estado ha servido para la legitimación de la corrupción, al interior del gobierno vacía el sentido del Estado de Derecho y legitima lógica del Estado-Botín al permitir la apropiación indebida de los bienes estatales.

El poder es muy adictivo y puede ser corrosivo y es importante que los medios de comunicación vigilen a quienes abusan de su poder. Considero que los medios son indispensables para la democracia. Los necesitamos para que la gente rinda cuenta y sea transparente el ejercicio del poder.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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