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dom. 4 oct.
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Obispo Silvio Báez reclama a Ortega y Murillo por convertir a Nicaragua «en finca de unos pocos» 

El obispo auxiliar de Managua advirtió que la ambición por poseer y controlar puede convertir un país en una propiedad exclusiva, mientras el régimen Ortega-Murillo ha entregado millones de hectáreas a empresas mineras chinas
Por Artículo 66 octubre 4, 2026
«El dictador que se cree eterno»: Monseñor Báez llama a no rendirse ante la represión en Nicaragua

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, empleó la parábola de los viñadores homicidas para referirse a los peligros de la ambición desmedida por la riqueza y el poder, en una homilía celebrada este domingo, cuatro de octubre, en Miami, Estados Unidos, donde permanece exiliado desde 2019 tras recibir amenazas de muerte.

Báez centró su reflexión en la imagen de una viña que pertenece a su dueño, pero que los encargados de trabajarla terminan intentando apropiársela mediante la violencia. A partir de ese relato, el religioso advirtió que «en lugar de agradecer al dueño la oportunidad de trabajar en su viña, se creyeron con derecho a no rendir cuentas a nadie» y terminaron convirtiéndose «de humildes viñadores» en «voraces ladrones y asesinos».

El obispo identificó dos «venenos mortales» que, según la parábola, pueden apoderarse del corazón humano: «el afán de poseer y el deseo de poder». Y llevó esa reflexión al terreno político al advertir que, cuando la codicia domina los poderes totalitarios, se transforma en políticas que afectan los bienes y recursos de toda una sociedad.

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«En los poderes totalitarios, esta codicia se convierte en política de Estado y se manifiesta en múltiples formas de corrupción: la confiscación de bienes, la complicidad con el narcotráfico y el lavado de dinero, el otorgamiento arbitrario de concesiones mineras y el saqueo de los recursos naturales y de los fondos públicos en beneficio de unos pocos», afirmó Báez. Luego resumió su advertencia con una frase especialmente dirigida a la realidad de países gobernados de forma autoritaria como Nicaragua, Venezuela o Cuba: «¡Convierten la viña de todo un pueblo en finca de unos cuantos!».

La referencia a las concesiones mineras coincide con el avance de empresas de capital chino sobre amplias extensiones de Nicaragua. Un atlas presentado en julio de 2026 por la Fundación del Río y otras organizaciones documentó que 22 empresas chinas habían recibido 84 concesiones que abarcan 1,277,389 hectáreas, equivalentes al 10 % del territorio nacional. Las concesiones incluyen áreas protegidas y territorios indígenas y afrodescendientes.

El avance también ha generado cuestionamientos por la falta de consulta a comunidades indígenas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló en su informe anual de 2025 que el Ejecutivo nicaragüense había otorgado más de 20 concesiones mineras a empresas chinas por más de 250,000 hectáreas entre 2023 y 2025, incluidas explotaciones a cielo abierto en la Costa Caribe Norte, sin cumplir con el deber de realizar una consulta previa, libre e informada.

Para Báez, sin embargo, el problema no acaba en la apropiación o entrega de bienes a extranjeros. «Casi siempre, el afán de poseer va acompañado de otro veneno: la ambición de poder», sostuvo. Según el religioso, los viñadores de la parábola intentaron convertirse en dueños absolutos y recurrieron a la violencia para mantener el control de aquello que no les pertenecía.

El obispo trasladó nuevamente esa advertencia a la realidad política al señalar que, cuando el poder se convierte en una obsesión, aparecen gobernantes que «no aceptan ningún límite a su poder» y convierten sus decisiones en normas. «Viven en mundos paralelos, ajenos a la realidad; se vuelven cínicos, irracionales y violentos, y se instalan en el poder mediante regímenes que se sostienen con el miedo y la represión», expresó.

Monseñor Silvio Báez, exiliado desde 2019 y uno de los religiosos más críticos a Ortega y Murillo

La homilía también incluyó una advertencia sobre el desenlace de quienes intentan apropiarse de la viña mediante la fuerza. Báez sostuvo que «no tienen futuro los ambiciosos que se erigen en pequeños dioses, ni los violentos que apagan la voz de los profetas, ni los que quieren hacer del mundo una finca exclusiva para sí mismos».

El religioso concluyó que la viña no pertenece a quienes momentáneamente la controlan, sino que debe producir frutos para todos. «Jesús nos asegura que la viña del Señor no quedará infecunda ni fracasará», afirmó. Y añadió que «la vendimia de mañana será más abundante que las ambiciones y las violencias de hoy».

El religioso, uno de los más críticos a la dictadura sandinista, permanece fuera de Nicaragua desde abril de 2019, cuando el papa Francisco dispuso su traslado a Roma después de que el obispo recibiera amenazas de muerte. Posteriormente se estableció en Estados Unidos. En febrero de 2023, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo también le retiró la nacionalidad nicaragüense y ordenó la confiscación de bienes de decenas de personas, entre ellas el obispo.

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