Brasil respalda resolución de la OEA sobre Nicaragua, pero rechaza tratar al país como una amenaza regional

El embajador de Brasil ante la OEA, Benoni Belli, respaldó este viernes la resolución sobre Nicaragua, pero rechazó calificar la crisis del país centroamericano como una «amenaza a la paz y la seguridad regional».
Durante la reunión de cancilleres de la OEA, Belli afirmó que la crisis que atraviesa Nicaragua es grave y requiere una respuesta urgente, pero sostuvo que la defensa de los derechos humanos debe mantenerse dentro de los mecanismos del derecho internacional.
«La situación de Nicaragua es grave y requiere que actuemos con urgencia y responsabilidad», manifestó el diplomático.
Belli agregó que actuar con responsabilidad no significa renunciar a la firmeza frente a las violaciones de derechos humanos. A su juicio, esa firmeza debe estar acompañada de instrumentos capaces de producir resultados y evitar medidas que puedan terminar agravando la situación.
El embajador brasileño enumeró las denuncias que, según organismos internacionales, forman parte de la crisis nicaragüense: detenciones arbitrarias, torturas, muertes, privación de nacionalidad, apatridia, confiscación de bienes, censura y restricciones contra la sociedad civil, además de limitaciones a las libertades académica y religiosa.
Brasil se distancia de la tesis de una amenaza regional
La principal diferencia de Brasil con otros gobiernos durante las negociaciones de la resolución estuvo en el intento de vincular la crisis nicaragüense con una amenaza para la paz y la seguridad del hemisferio.
Belli calificó esa posibilidad como un «despropósito» y defendió que cualquier determinación sobre una amenaza a la paz y la seguridad corresponde al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de acuerdo con la Carta de la ONU.
Brasil dejó constancia de esa posición en una nota al pie de la resolución. El documento señala que el país «se distancia de cualquier intento, incluso indirecto, de caracterizar la situación en Nicaragua como una posible amenaza a la paz y a la seguridad regionales».
La delegación brasileña también sostuvo que las repercusiones de la situación nicaragüense que afecten a países vecinos deben ser atendidas mediante los mecanismos disponibles en la OEA.
Brasil pide una salida pacífica
Belli insistió en que Brasil busca una salida pacífica y democrática a la crisis, con los propios nicaragüenses como protagonistas y con respaldo de la comunidad internacional.
«¿El objetivo es garantizar la democracia y los derechos humanos o encontrar pretextos para dominar países por la fuerza, a fin de reproducir vetustas prácticas coloniales?», cuestionó el diplomático, según la transcripción de sus declaraciones.
La resolución finalmente fue aprobada por la OEA y establece un grupo encargado de dar seguimiento a las demandas planteadas a Nicaragua, entre ellas la liberación de presos políticos, la restitución de libertades civiles, la creación de condiciones para elecciones justas y la información sobre el paradero de personas víctimas de desaparición forzada.
La reunión extraordinaria de cancilleres fue convocada por la OEA para abordar la situación nicaragüense y las acciones que correspondan de acuerdo con la Carta de la organización, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional.

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