Argentina doblegó a Cabo Verde en una batalla sangrienta que hizo sufrir a Lionel Messi

La lógica decía que Argentina iba a derrotar a un equipo de un país africano al que pocos le apostaban y avanzar sin mayores sobresaltos. El partido, sin embargo, contó otra historia porque hizo comerse las uñas a los fans de La Pulga .
La actual campeona del mundo necesitó más de 120 minutos para imponerse 3-2 a Cabo Verde en Miami, en un encuentro que combinó la superioridad de Lionel Messi con la resistencia de una selección debutante que llevó el duelo hasta el límite. Hasta hacer correr sudor y adrenalina.
Messi abrió el marcador y llegó a siete goles en el torneo, una cifra que iguala su producción en Qatar 2022 y confirma el extraordinario momento que atraviesa en esta Copa del Mundo. Pero ni siquiera ese disparo del capitán fue suficiente para darle tranquilidad a la Albiceleste.
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Cabo Verde respondió como un espartano cuando muchos pensaban que el partido comenzaba a inclinarse definitivamente hacia los sudamericanos.
Argentina no lo esperaba
El conjunto dirigido por Lionel Scaloni controló la posesión durante gran parte de la primera mitad, aunque encontró una resistencia mucho mayor a la prevista.
La defensa caboverdiana cerró espacios, obligó a Argentina a mover el balón con paciencia y encontró en Vozinha a su principal figura. El arquero de 40 años volvió a demostrar por qué ha sido una de las revelaciones de este torneo.
Antes y después del gol de Messi, el veterano guardameta rechazó varios bombazos. Atajó remates del propio capitán argentino, respondió ante intentos de Enzo Fernández y puso el pecho para sostener la esperanza en su equipo en los momentos de mayor presión.
La ventaja mínima al descanso dejaba la sensación de que el partido seguía abierto, que la moneda estaba en el aire y que nada estaba escrito por muy gigante que fuera su rival.
Duarte cambió el guion del encuentro
En el segundo tiempo llegó el momento que alteró por completo el ambiente en el estadio y puso a sudar a la fanaticada del conjunto Scaloni.
Deroy Duarte aprovechó una acción bien construida por el sector derecho y definió con precisión para establecer el empate. La reacción africana sorprendió a Argentina y encendió un partido que hasta entonces parecía bajo control.
Scaloni recurrió al banquillo. Ingresaron Julián Álvarez, Nicolás González y más tarde Rodrigo De Paul para recuperar el dominio del mediocampo.
Argentina volvió a instalarse en campo rival, pero cada avance encontraba la misma respuesta: la muralla de Vozinha.

El arquero caboverdiano le bloqueó otro bazucazo a Messi con una notable intervención en un tiro libre y también resolvió con seguridad varias llegadas en los minutos finales del tiempo reglamentario.
La experiencia terminó inclinando la balanza
La prórroga premió la insistencia argentina, aunque Cabo Verde volvió a demostrar que no había llegado hasta los dieciseisavos de final por regalo de nadie.
Lisandro Martínez devolvió la ventaja a la Albiceleste, pero los africanos reaccionaron otra vez y encontraron un nuevo empate que prolongó la incertidumbre.
Solo en los instantes decisivos apareció la experiencia del campeón del mundo.
Un balón detenido terminó resolviendo un partido que exigió concentración, paciencia y oficio hasta el último minuto.
Argentina avanzó a la siguiente ronda, pero dejó una imagen distinta a la que muchos anticipaban antes del encuentro: la de un equipo obligado a exigirse al máximo para superar a un rival que no se esperaba y que nunca renunció a competir.
Cabo Verde se fue con la frente en alto
El resultado favoreció a la Albiceleste, pero la actuación de Cabo Verde merece un lugar destacado en la historia de este Mundial.

En su primera participación mundialista, la selección africana llevó al límite al campeón consagrado, empató en dos ocasiones y encontró en su portero una figura capaz de sostener el partido frente a uno de los ataques más poderosos del torneo.
El equipo africano se fue derrotado pero con el orgullo de haber llevado al extremo de la desesperación a un rival pesado al que se enfrentó sin complejos. Los caboverdianos saben que después de este combate a ellos también los verán con respeto por haber librado con tanto coraje una refriega que parecía desigual, que se terminó volviendo de los espectáculos más intensos de esta Copa.

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