Silvio Báez tilda de «poderosos desquiciados» a quienes llaman paz a la represión

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, lanzó este domingo, 7 de junio, otra crítica contra las dictaduras y los gobernantes que utilizan la fuerza para someter a los ciudadanos.
Durante la homilía dominical, en la iglesia St Agatha Catholic Parish en Miami, comparó la situación actual de los pueblos oprimidos con los desiertos descritos en la Biblia.
Báez denunció de forma directa la manipulación del discurso oficial en contextos de autoritarismo.
«Delante de poderosos desquiciados que tergiversan la historia, llamando paz a la represión y bendición a la esclavitud, Jesús es el pan que sostiene nuestros sueños de libertad y nos impide ser engañados», afirmó el religioso desde su exilio.
El obispo describió el sufrimiento de las sociedades que viven bajo sistemas dictatoriales. En su mensaje, se refirió al «desierto de nuestro pueblo, sometido durante años a un poder irracional y envejecido que lo priva de libertad y de futuro».
Asimismo, mencionó el impacto del desarraigo y el exilio que sufren miles de ciudadanos.
«Pensemos en el desierto personal de la soledad y la tristeza, del desánimo y del miedo; pensemos en el desierto de nuestro pueblo, sometido durante años a un poder irracional y envejecido que lo priva de libertad y de futuro; pensemos en el desierto del desarraigo y del exilio, que muchos de nosotros hemos vivido. Sin embargo, no hay ningún desierto en el que Dios nos deje abandonados a expensas de nuestras propias fuerzas».
La fe frente al miedo
Para el jerarca católico, la respuesta ante la opresión radica en mantener la esperanza y la dignidad. Báez señaló que las promesas de los regímenes totalitarios son falsas y buscan controlar la mente de las personas.
«Frente a regímenes autoritarios que someten mediante el miedo y la represión, Jesús es el pan que nos nutre de fortaleza y esperanza», aseguró.
El líder religioso también envió un mensaje a los miembros de la Iglesia y a los creyentes en general. Indicó que la fe cristiana no puede separarse de la realidad social ni de la defensa de los derechos humanos.
«No se puede recibir a Cristo en la eucaristía y ser indiferente ante el dolor de los pobres, descalificar a quien piensa diferente, promover divisiones estériles o cerrar los ojos ante la injusticia», advirtió.
Al cierre de su alocución, Báez citó un poema de San Juan de la Cruz para recordar que, a pesar de los momentos oscuros que viven los pueblos, siempre existe una oportunidad para la transformación social.
El obispo instó a los ciudadanos a no perder el anhelo de libertad y a trabajar por una historia basada en la justicia y la verdad.

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