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mar. 6 oct.
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William González Guevara, la voz poética más joven y potente del FIP de Granada 2026

El poeta hispano-nicaragüense sacudió el XXII Festival Internacional de Poesía de Granada, España, 2026 con su palabra frontal sobre la violencia, la dictadura y la dignidad de los nadies
Por Marling Balmaceda mayo 8, 2026
William González Guevara, la voz poética más joven y potente del FIP de Granada 2026. Foto: Cortesía / FIP 2026

«No estaba destinado a estar aquí con vosotros. Yo estaba destinado a matar gente, a ser un pandillero». Con esa declaración, tan despojada como un navajazo, el poeta hispano-nicaragüense William González Guevara abrió su paso por la XXII edición del Festival Internacional de Poesía de Granada (FIP), celebrado del 4 al 9 de mayo de 2026.

La Colonia de Víznar, en Granada; cortijo por donde el poeta español Federico García Lorca caminó por última vez antes de ser fusilado, fue el lugar de acogida del primer encuentro de uno de los autores con más proyección futura, según reflejó la Revista Forbes en su prestigiosa lista ‘30 under 30’ de 2025.

Allí, en un espacio que condensa dos siglos de violencia política y memoria herida, González Guevara recitó versos de Cara de crimen (Espasa, 2025). Con su voz poética abrió una herida compartida entre dos mundos. Por un lado, la España que fusila poetas y la Centroamérica que los exilia al otro lado del Atlántico. El moderador Gerardo Rodríguez Salas fue quien puso en palabras la imagen que muchos en el público ya intuían. La de un joven nicaragüense dariano como William y la del insigne e inmortal poeta granadino Federico García Lorca, separados por casi un siglo, pero «unidos por la poesía como arma de reparación, retribución y justicia».

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La jornada en Víznar no fue un simple recital, sino un testimonio de una trayectoria vital y literaria que le ha hecho merecedor de los galardones poéticos más importantes de España. González Guevara, que cruzó el Atlántico con once años y se crio en Carabanchel después de que su madre llegara a España a limpiar casas, narró cómo presenció a los siete años el asesinato de un pandillero en las calles de Managua y cómo esa escena macabra se convirtió en el detonante de su escritura.

«Mi madre lo evitó vistiendo mi niñez con libros, poemarios y novelas», explicó ante los espectadores que escuchaban en silencio la historia de un joven que pudo haber sido pandillero, pero optó por el poder de la palabra escrita.

También aprovechó su paso por el FIP para denunciar a la dictadura Ortega-Murillo y «el desierto cultural en el que han convertido Nicaragua», donde muchos jóvenes realizan contrabando de libros jugándose la vida para introducir algunas novelas al país. La tarde en Víznar se cerró con la lectura de su poema ‘No somos iguales y nunca lo seremos’, un canto que refleja que desde el subsuelo de la marginalidad se puede crear belleza.

Al día siguiente, el miércoles 6 de mayo, González Guevara participó a las doce del mediodía en un coloquio-recital en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, junto a Mohamed Amin (Irak/Países Bajos), Jorge Fernández Granados (México) y otros poetas invitados al festival.

En dicho encuentro, el laureado poeta nicaragüense, pronunció una frase que resonó en los pasillos universitarios: «Nuestro petróleo es un poeta que se llama Rubén Darío». De esta manera, sintetizaba una convicción que ha acompañado a su obra con un claro respeto a la tradición poética hispanoamericana.

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El jueves, siete de mayo, el festival llevó a González Guevara al Colegio Regina Mundi, donde a las once y media de la mañana (hora local) se encontró frente a unos noventa alumnos de segundo de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) que llegaron sin demasiadas expectativas y se marcharon visiblemente impactados.

El poeta trazó un arco por su obra arrancando con Los nadies (Hiperión, 2022), un poemario con el que homenajeó a sus educadores del Colegio Lope de Vega de Madrid y que subrayó ante los profesores presentes como un gesto de gratitud hacia quienes moldean conciencias.

Luego, continuó con Inmigrantes de segunda (Premio Hiperión, 2023), donde se posicionó frente a los discursos de odio y el señalamiento hacia lo diferente: «Debemos valorar lo que aportamos independientemente de nuestra raza, religión o país de nacimiento». El núcleo central fue Cara de crimen, donde no evitó contar cómo entrevistó a sicarios en Centroamérica para escribirlo, ni hablar de su fe, ni de lo que ha significado representar a España y Nicaragua en Georgia, Grecia o Nueva York. «Muchos jóvenes en Nicaragua sufren cada día y son censurados por un régimen dictatorial», detalló ante un alumnado atónito que lo llenaría de preguntas comprobando que la poesía puede ser una forma de resistencia ante las injusticias y regímenes autocráticos.

William González Guevara atravesó esta XXII edición del FIP de Granada como uno de los talentos jóvenes más representativos de la literatura hispana del último lustro. Le fue concedido el Premio Talento Joven Carné Joven de la Comunidad de Madrid en 2023, Premio Hiperión y, sobre todo, el Premio Espasa de Poesía 2025, uno de los galardones más dotados del panorama poético en español. Su paso por Granada confirmó algo que ya sabían quienes leen sus libros y es que su poesía no admite distancia cómoda entre el verso y el mundo.

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