Rosario Murillo arremete contra opositores, exiliados y sacerdotes: «Son siervos del diablo»

La codictadora Rosario Murillo volvió a lanzar un discurso cargado de ataques contra opositores, sacerdotes críticos y nicaragüenses en el exilio, a quienes no solo acusó de mentir y «pervertir», sino que también ridiculizó abiertamente, en una intervención marcada por la confrontación.
Durante su alocución de este martes, 5 de mayo, la funcionaria y esposa del dictador Daniel Ortega descalificó a los sectores opositores, afirmando que «viven de las grandes mentiras… se venden como que fueran guerreros y no son más que esclavos, esclavos de las falsedades, de las mentiras, mercaderes».
«¿Qué otro camino les queda? Hablar mentira, hablar basura, para venderse, para promoverse como esos líderes que nunca fueron, nunca han sido», dijo.
Murillo insistió en que estos actores carecen de legitimidad moral y liderazgo. «Los líderes están hechos de fuerza, de espíritu, de corazón, de amor… donde hay maldad, perversión, no hay liderazgo», dijo en referencia a las denuncias sobre corrupción y violación de derechos humanos que denuncian sectores de la oposición.
Las críticas también alcanzaron a miembros de la Iglesia, en especial a los sacerdotes que han cuestionado al régimen. «¿Cuántos pecados cometen algunos que incluso se disfrazan para parecer pastores, sacerdotes? ¿Cuántas mentiras?», expresó, acusándolos de actuar con hipocresía y de «estar siempre hablando, cometiendo pecados».
También cuestionó el uso de las redes sociales que hacen algunos líderes de la oposición y sus detractores, clasificándolas como «redes antisociales», que son «utilizadas para destruir».
Rosario Murillo también ataca a los exiliados
Murillo también se refirió a los exiliados nicaragüenses, a quienes describió como «papalotes sin cola» y «sopilotes». En tono burlón, aludió a su expulsión del país: «Pero llegó el comandante y los montó en el avión… y ahí andan perdidos en sus propios laberintos».
La frase, cargada de ironía, hace referencia quienes han sido desterrados y víctimas de persecusión transnacional tras la crisis política que atravesó Nicaragua en abril de 2018 y que ha sido documentada por diversos organismos internacionales.
Murillo también reiteró la narrativa oficial sobre las protestas de ese año, que dejaron más de 300 víctimas fatales. Aseguró que fueron «farsas» y «montajes» creados por opositores. «Ellos mismos creaban víctimas para fotografiarlas, hacer videos y distribuirlos por el mundo».
«¿Cómo pueden hablar en nombre de la humanidad quienes realizan crímenes de odio contra sus pueblos, contra la familia, contra los niños? Son crímenes de lesa humanidad», dijo.
Murillo afirmó que quienes critican al régimen «sirven al diablo» y los calificó como «siervos de Satanás».
El mensaje cerró con una defensa del oficialismo y su narrativa de paz, en contraste con los constantes ataques dirigidos a opositores, líderes religiosos y exiliados, en un discurso que refuerza el tono de confrontación y burla desde el poder.

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