Ortega radicaliza su postura frente a EE. UU. y destituye a su Encargada de Negocios en Washington

A través del Acuerdo Presidencial No. 58-2026, publicado en La Gaceta, Diario Oficial, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó la destitución de Guisell Socorro Morales Echaverry como Encargada de Negocios en los Estados Unidos.
El cese de funciones ocurre apenas tres meses después de su nombramiento, el cual se dio el pasado 30 de enero de 2026.
Además de su cargo en Washington, Morales Echaverry fue retirada de su puesto como Ministra Asesora de la Presidencia para Políticas y Relaciones Internacionales, cargo que ocupaba desde mayo de 2025.
El acuerdo, también menciona la cancelación del nombramiento de Morales Echaverry como embajadora ante la República de Cuba. El documento cita el Acuerdo Presidencial 84-2024 para justificar esta remoción. Sin embargo, Morales Echaverry ostentó dicha representación en la isla hace dos años.
Tras la designación de Daysi Torres en La Habana el pasado mes de marzo, el régimen no ha cambiado formalmente a su representante en Cuba, por lo que la mención en el nuevo acuerdo responde a un ordenamiento administrativo de cargos que la funcionaria ya no ejercía de forma activa.
Hostilidad diplomática de Daniel Ortega
La decisión de retirar a Morales Echaverry del cargo diplomático en Washington coincide con un recrudecimiento de la retórica hostil de Daniel Ortega hacia la Casa
Blanca. En sus dos últimas intervenciones públicas, Ortega ha sostenido un discurso confrontativo frente a la administración de Donald Trump. Durante la conmemoración del Día de la Dignidad Nacional este 4 de mayo, lanzó fuertes críticas contra el gobierno estadounidense.
El mandatario aseguró que su base política ha abandonado cualquier temor frente a posibles acciones de Washington.
«Aquí este pueblo ha perdido el miedo de tener miedo», afirmó Ortega ante un grupo de simpatizantes. El gobernante también instó a sus bases a prepararse para una eventual resistencia, señalando que los nicaragüenses tienen «el deber y el derecho de defenderse de los agresores y de los invasores».
Esta agresividad verbal ocurre en un contexto de alta tensión regional, marcado por la reciente captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en enero pasado.

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