Régimen convoca a acto en avenida Bolívar mientras habla de «paz» en aniversario de la represión

La vocera del régimen de Nicaragua, Rosario Murillo, convocó este lunes, 20 de abril, a una concentración oficialista en la avenida de Bolívar a Chávez, en Managua, con el objetivo de «ratificar la paz».
El evento ocurre en una fecha simbólica para el país, al cumplirse ocho años del inicio de las protestas de abril de 2018, cuya represión estatal dejó un saldo de más de 350 personas asesinadas, según organismos internacionales.
Durante su alocución diaria en medios oficialistas, Murillo anunció que el acto, programado para las 5:00 de la tarde, contará con la participación de Daniel Ortega, mandos de la Policía Nacional y el Ejército.
En la lista de asistentes al acto también están confirmadas las máximas autoridades de la Asamblea Nacional, el Consejo Supremo Electoral y el Ministerio del Interior. Así como invitados religiosos. Entre ellos mencionó a Doris Ávila, hija del evangelista Yiye Ávila, y al párroco Antonio Castro.
Un discurso que contrasta con la persecución
El discurso de Murillo se centró en la «concordia» y el «bien común». Sin embargo, estas declaraciones se dan en un contexto de hostigamiento permanente hacia cualquier forma de disidencia.
Mientras la vocera oficial afirma que en el país existe «el derecho al bienestar», organizaciones de derechos humanos continúan denunciando la vigilancia policial en viviendas de opositores, la prohibición de marchas ciudadanas y el encarcelamiento de críticos bajo cargos de menoscabo a la integridad nacional.
«Abril nos recuerda a todos que debemos seguir venciendo», expresó Murillo, evitando cualquier mención a las víctimas de la masacre de 2018.
Este despliegue oficial busca proyectar una imagen de normalidad y respaldo absoluto. No obstante, la realidad fuera de la avenida Bolívar muestra un país bajo un estado de excepción de facto, donde la libertad de reunión y prensa están severamente restringidas.
El discurso oficial insiste en apropiarse del relato con lemas como «Nuestra victoria es la paz» y «Nicaragua triunfa en paz y unidad». La participación a estas marchasconcentraciones no es voluntaria, sino una obligación para los empleados del sector público que implica presiones laborales y temor a represalias.

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