Venezuela, a dos meses sin Maduro: qué ha pasado tras la captura del dictador

La madrugada del 3 de enero pasado, Caracas y ciudades aledañas despertaron de madrugada con el estruendo de bombardeos poco antes de las 2:00 de la mañana en el país suramericano. En redes comenzaron a compartirse imágenes y videos de helicópteros, bolas de fuego y mucho asombro de quienes subían esos mensajes.
Al cabo de una hora, se supo que se trataba de una intervención de Estados Unidos para capturar al dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes ese mismo día trasladaron a una cárcel de máxima seguridad en Nueva York donde ambos se enfrentan a juicios por varios delitos.
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Pero si la primera sorpresa fue la salida del líder autoritario que gobernó el país desde abril de 2013 tras la muerte de Hugo Chávez, una mayor se produjo más adelante cuando desde su residencia de Mar a Lago el presidente Donald Trump anunció que su país comenzaría un tutelaje sobre la nación caribeña.
El mandatario estadounidense añadió que esa acción la llevaría adelante con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta ejecutiva de Maduro, su ministra de Petróleo y quien durante varios años tuvo bajo su administración la temible policía política de su país: el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), uno de los organismos señalados por instancias internacionales de masivas violaciones a los derechos humanos.
El chavismo que hasta entonces había mantenido una retórica antiimperialista, la más famosa de ellas cuando Hugo Chávez pronunció su discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 2026 en el que dijo: «Ayer el diablo estuvo aquí ayer, huele a azufre todavía en esta mesa donde me ha tocado hablar», al referirse al entonces mandatario George Bush, de Estados Unidos; mutó a llamar aliado, amigo y socio al líder republicano, quien ha correspondido esas palabras con discursos similares.
Nuevo mejor amigo a la fuerza
Forzadas por la amenaza de nuevos ataques y que los líderes del chavismo corran con la misma suerte de su predecesor, las autoridades que administran el país han pisado el acelerador para cumplir con el plan estadounidense para la nación con las reservas de petróleos más grandes del planeta.
Apenas se juramentó el 5 de enero ante la nueva Asamblea Nacional, que aún controla el chavismo y con su hermano Jorge Rodríguez como presidente, Rodríguez pidió una reforma de la Ley de Hidrocarburos que se concretó a finales de enero.

Los cambios permitirán la participación del capital privado en las labores primarias como la extracción, producción y procesamiento del petróleo, algo impensable cuando Chávez impulsó una mayor estatización de las reservas petroleras nacionales.
Sorprendió cuando el 15 de enero el director de la Agencia Central de Información de EEUU (CIA por sus siglas en inglés), John Ratcliffe , visitó Caracas y estrechó la mano de Rodríguez, quien sonriente posó para una fotografía que circuló de inmediato, el mismo día que ella presentó el balance de la gestión ante el Parlamento y defendió a Maduro.
Reformas petrolera
Su hermano, el 8 de enero anunció excarcelaciones de presos políticos, un proceso que desde que se informó fue lento, los familiares comenzaron vigilias frente a los principales centros de reclusión y las cifras oficiales contrastaron con las ofrecidas por las organizaciones no gubernamentales que defienden a las personas privadas de libertad por razones políticas.
A la par surgieron nuevos testimonios de personas presas que por miedo y presión gubernamental no habían dado a conocer los casos de sus allegados presos por pensar distinto o hacer oposición al chavismo.
Con la reforma de la Ley de Hidrocarburos vinieron las rebajas de sanciones estadounidenses al sector, que fue el mismo Trump quien comenzó a imponerlas durante su primer mandato en el año 2019. El republicano convocó a los principales representantes de empresas petroleras de su país y algunas de Europa a las que pidió invertir en Venezuela, algo que algunas trasnacionales como la ExxonMobil tomaron con cautela ante el escenario de incertidumbre que aún vive ese país y al que Chávez expropió cuando impulsó una mayor estatización petrolera.
La ley de amnistía
El 30 de enero, Delcy Rodríguez pidió al Parlamento unicameral una Ley de Amnistía, habló de perdón y pidió celeridad a los parlamentarios. En una pequeña muestra de apertura, el chavismo convocó a las mismas ONG que hasta hace poco acusó de delitos, de campañas contra su gestión y de incluso recibir dinero del narcotráfico.
La discusión de la Ley abrió una ventana de oportunidad y las ONG demandaron cambios de fondo en la propuesta aprobada en primera discusión solo con los votos del chavismo.
En enero, el 28, el secretario de Estado Marco Rubio expuso ante el Senado de su país el plan de tres fases para Venezuela: estabilización política, recuperación económica y una transición democrática. Aunque un discurso oficial que circuló desde su oficina tenía un tono amenazante contra los administradores del gobierno venezolano, en su comparencia el tono fue otro: alabó la colaboración de Rodríguez en el plan trazado por su país y detalló como sería la entrega de los recursos por la venta del petróleo venezolano que ahora está a cargo de Estados Unidos.
El 31 de enero arribó a Caracas la jefa de la misión diplomática de EEUU, Laura Dogu, quien con su llegada marcó el reinicio formal de relaciones con el chavismo tras la expulsión que hubo en 2019 y la ruptura entre los dos países.
El «desfile» de funcionarios de EE. UU.
En febrero, se informó la detención de Alex Saab, el empresario de origen colombiano al que Maduro nombró ministro de Industrias tras su liberación por parte de EE. UU. en la era de Joe Biden, pero al que Rodríguez destituyó a los pocos días de asumir temporalmente la presidencia. Su abogado desmintió su aprehensión, pero lo cierto es que no se la ha visto en la escena pública y su esposa, Camilla Fabri, también fue destituida como vicecanciller.
Estados Unidos relajó más sanciones el 13 de febrero para permitir el retorno de empresas internacionales petroleras, en casos específicos para Repsol (España), Shell y BP de Reino Unido. Histórica fue la visita del secretario de Energía estadounidense, Crhis Wright, a Caracas. Con alfombra roja lo recibió Delcy Rodríguez en Miraflores y con él recorrió las empresas mixtas en las que Chevron tiene participación accionaria en el oriente del país. Fue, el 11 de febrero, la presencia de más alto rango de un funcionario estadounidense en los 27 años del chavismo.
También estuvo en Caracas el jefe del Comando Sur de EEUU, Francis Donovan, quien supervisa las operaciones el mar Caribe donde su país aún mantiene una gran presencia militar. Se encontró no solo con la mandataria sino con los ministros de Defensa e Interior, Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, dos de las principales figuras del chavismo y señaladas de la represión más cruenta en su país. Su visita ocurrió el 18 de febrero.
Un día después, el Parlamento aprobó la Ley de Amnistía que no incluyó las recomendaciones de las ONG venezolanas y que sigue siendo cuestionada por su corto alcance, limitaciones, dejar por fuera a militares acusados y condenados por rebelión, así como por nombrar fechas específicas desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999 y hasta enero de 2026.
Desde que se aprobó y sumado al 8 de enero cuando se anunciaron las excarcelaciones, la ONG Foro Penal contabiliza la liberación de 621 presos políticos, aunque más de 500 aún se encuentran tras las rejas.
Qué ha pasado con los presos políticos
Donald Trump, en su discurso del Estado de la Unión el 24 de febrero, presentó ante el Congreso al exdiputado, exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral venezolano, excandidato presidencial y ex preso político, Enrique Márquez, quien fue invitado por el propio mandatario para lanzar un mensaje de lo hecho por su país en Venezuela en menos de dos meses.
Aunque el 25 de febrero renunciaron a sus cargos el fiscal general de la República y el Defensor del Pueblo venezolano, Tarek William Saab y Alfredo Ruiz respectivamente, a Saab lo designaron defensor encargado, una decisión irónica por ser uno de los acusados de participar en la política de terrorismo de Estado que impuso el chavismo con Maduro en el poder, especialmente desde el año 2024 y tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de ese año.
Delcy Rodríguez en su política de acercamiento obligado declaró el 26 de febrero que «el presidente Trump ayer dijo que era amigo y socio de Venezuela. Y yo celebro y saludo ese concepto que se tenga de Venezuela… es momento de quitar las sanciones», una petición que ha hecho en varias oportunidades.
Marzo comenzó con la admisión de «errores» por parte de Jorge Rodríguez en una entrevista televisiva de 45 minutos en un canal privado aliado del régimen chavista, en la que admitió equivocaciones en confiscaciones de empresas privadas, dijo que se equivocaron con la aplicación de la Ley del Odio y que tanto el chavismo como la oposición eran «malos perdedores», además de asegurar que respetarán la libertad de prensa, pese a que los cierres de emisoras de radio han continuado desde enero y más de 60 medios digitales independientes siguen censurados.
Qué ha hecho María Corina Machado
La líder opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, a pesar de haberse reunido con Donald Trump en la Casa Blanca en un encuentro privado, sigue fuera del país. Prometió volver en las próximas semanas este 1 de marzo y celebró las liberaciones, la reactivación de la dirigencia política opositora en diferentes regiones. Lo más importante es que prometió volvería para participar en unas eventuales elecciones, de las que aún no se tienen fechas ni plazos.
«Llegaremos para abrazarnos, para trabajar juntos, para garantizar una transición a la democracia ordenada y sostenible e indetenible». Y más adelante, en un video que compartió en sus redes sociales, dijo que deben reencontrarse para «un gran acuerdo nacional con organizaciones y líderes políticos y sociales para establecer los consensos para lograr la gobernabilidad» y estar preparados «para una nueva y gigantesca victoria electoral».
Lo cierto es que no hay garantías para su retorno, el chavismo mantiene que no se reunirá con ella ni sus aliados por pedir una invasión contra el país, aunque representan la oposición mayoritaria y ella, según sondeos de opinión privados, mantiene todavía un respaldo popular importante, pese a que Donald Trump la dejó de lado en esta etapa.

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