Nicaragua se hunde en el silencio: 75% de periodistas independientes está en el exilio

Durante el foro «Periodismo en Sociedades Restrictivas: Cuba, Nicaragua, Venezuela y El Salvador», organizado por la red Voces del Sur, especialistas y defensores de la libertad de expresión coincidieron en que el modelo represivo y de censura en estos países no solo persiste, sino que se consolida con nuevas formas de asfixia.
Guillermo Medrano, de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), fue contundente: en 2025 Nicaragua volvió a ocupar «el fondo de la libertad de prensa y expresión, como un país con las peores calificaciones». La describió como «una dictadura cruel y silenciosa».
Este silencio es el resultado de un éxodo masivo. «Hay un vacío informativo: el 75% de los periodistas independientes están exiliados», advirtió. Desde 2018 hasta 2025, al menos 309 periodistas y trabajadores de medios han salido del país. Solo este año, 26 comunicadores se marcharon «como única alternativa para salvaguardar su vida».
Medrano también señaló que la expulsión no siempre ocurre con una orden explícita y que también se ejecuta de manera más calculada, estableciendo una apatridia de facto.

«Si un periodista tiene un viaje médico o de visita familiar, cuando quieren retornar al país, no pueden», explicó Medrano. Este patrón, añadió, también se ha extendido a modelos, youtubers e influencers porque «la dictadura los ve como una amenaza».
Con redacciones cerradas y periodistas fuera del país, Medrano indicó que la represión ha cambiado de forma. «Durante este año identificamos agresiones a la prensa que pasaron de lo físico a lo digital. En Nicaragua no hay a quién agredir», afirmó. El control ahora se ejerce a través del hostigamiento en línea, campañas de desprestigio y vigilancia.
Mientras tanto, dentro del país, los pocos medios que sobreviven lo hacen bajo presión. «Los medios son obligados a transmitir información de farándula o sucesos o neutros», señaló. Informar sobre temas sensibles implica un riesgo extremo.
«Ser periodista en Nicaragua es sinónimo de asedio y hasta de muerte». Aun así, Medrano recordó que todavía hay comunicadores que resisten dentro del país haciendo «periodismo de catacumbas», trabajando en la clandestinidad informativa.
Exilio no garantiza seguridad
El exilio tampoco garantiza seguridad. Costa Rica, tradicional refugio de periodistas nicaragüenses, ha dejado de serlo plenamente. «Al menos 20 periodistas han sido obligados a moverse a otros países porque Costa Rica no es segura. La mano de la dictadura ha llegado a este país», denunció.
Entre los principales problemas que enfrentan los medios mencionó la suspensión de fondos de cooperación, el asedio e intimidación constante, el temor que persiste incluso fuera de Nicaragua y el incremento de agresiones verbales en plataformas digitales.
Venezuela: menos visibilidad, más miedo
Desde el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS), Marianela Balbi explicó que la represión en su país no ha disminuido, sino que se ha vuelto más sofisticada.
«Hemos sido testigos en Venezuela de cómo la evolución de la dictadura ha hecho evolucionar la persecución contra periodistas y medios independientes del país», afirmó.
En 2025, se registraron 110 casos y 138 violaciones a la libertad de expresión. «Hubo una reducción con respecto al 2024, pero esto no es sinónimo de mejora», aclaró.

Tras el proceso electoral de 2024, en el que la oposición venezolana reclamó la victoria con base en las actas escrutadas mientras Nicolás Maduro se negó a reconocer dichos resultados, se instaló un entorno de repliegue, donde en el periodismo hay miedo, condiciones restrictivas y menor exposición pública después del 28 de julio. Las coberturas de calle prácticamente desaparecieron.
«Desde ese momento, se comenzó a hacer periodismo más encubierto y desde redes sociales, no se firman las notas y ha sido la manera de poder seguir haciendo periodismo», dijo Balbi. Además, denunció detenciones arbitrarias, bloqueo de medios independientes y restricciones de internet.
Balbi señaló además que tras la intervención militar estadounidense, el pasado 3 de enero, en el que fue extraído Nicolás Maduro, la situación de la libertad de presa y expresión no ha mejorado.
«A un mes del 3 de enero, la censura sigue intacta en Venezuela. En términos de libertad de expresión no ha cambiado nada y se agravó con el estado de conmoción», sostuvo.
Cuba y El Salvador: control, vigilancia y criminalización
En Cuba, el panorama no es menos alarmante. El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y de Prensa (ICLEP), informó que en 2025 se documentaron 1.285 violaciones contra la libertad de expresión y 224 contra la libertad de prensa.
«En Cuba diariamente tenemos una violación a la libertad de expresión. El Internet está bloqueado», denunció. Entre los patrones identificados están detenciones arbitrarias, agresiones físicas, reclusiones, uso abusivo del poder estatal y restricciones digitales, además de vigilancia domiciliaria y prohibiciones de salida del país.
Desde El Salvador, Sergio Araus describió un modelo de persecución distinto pero igualmente preocupante. «En El Salvador el aparato de persecución es muy sofisticado», afirmó, señalando el uso de softwares de espionaje y legislación que criminaliza la organización gremial.
«No hay una oposición política e institucional dentro de El Salvador. El ejercicio del periodismo se ha normalizado como parte de lo que el presidente llama la oposición. Ser periodista en El Salvador es ser enemigo de Bukele», sostuvo.
Además, denunció que «en El Salvador hay una dictadura, se persigue de manera bien clara a cualquier disidente», y que el año pasado cerca de medio centenar de periodistas se exiliaron.

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