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mié. 16 sep.
Finanzas

Economista Enrique Sáenz: «Lo que podría usarse en medicinas y pensiones se irá en pagar la deuda externa de Nicaragua»

El economista Enrique Sáenz advierte que el pago de la deuda externa de Nicaragua, la cual se ha quintuplicado bajo el régimen de Daniel Ortega hasta alcanzar los 16.000 millones de dólares, está asfixiando el gasto social
Por Artículo 66 enero 22, 2026

La deuda externa de Nicaragua se ha convertido en uno de los principales factores de presión sobre las finanzas públicas y, según el economista y exdiputado Enrique Sáenz, está teniendo un impacto directo sobre la capacidad del Estado para atender las necesidades básicas de la población.

De acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN), el país cerró los primeros nueve meses de 2025 con una deuda externa de 16.139,3 millones de dólares, equivalente al 81,95 % del Producto Interno Bruto (PIB). De ese monto, el 54,9 % corresponde al sector público y el 45,1 % al sector privado.

Sáenz recordó que cuando el dictador Daniel Ortega retornó al poder, la deuda externa rondaba los 3.400 millones de dólares. «Le entregaron una deuda externa de 3.400 millones de dólares y, según el último informe del Banco Central hasta septiembre de 2025, ya se eleva a 16.000 millones de dólares, es decir, se multiplicó por cinco», señaló en entrevista con Artículo 66.

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Más pagos que ingresos por créditos

Uno de los elementos que más preocupa al economista es que Nicaragua está pagando más de lo que recibe en nuevos desembolsos. Solo en 2024, el país destinó alrededor de 723 millones de dólares al pago de deuda externa a acreedores como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el Banco Mundial y otros gobiernos.

Sin embargo, los desembolsos recibidos fueron menores. «Mientras el país está pagando, está recibiendo más desembolsos por los préstamos que sigue teniendo, pero apenas 541 millones de dólares. Si estamos pagando más de lo que entra, evidentemente es preocupante», advirtió.

Esta situación ha provocado un déficit en el flujo financiero: en 2024 fue de 182 millones de dólares y, para 2025, ya supera los 200 millones.

¿De dónde sale el dinero?

Sáenz explicó que los recursos para cumplir con estos pagos salen directamente del bolsillo de la población.
«¿De dónde salen estos pagos? Salen de los impuestos de los nicaragüenses y del Presupuesto General de la República. El año pasado fueron más de 700 millones de dólares y este año seguramente serán unos 800 millones», afirmó.

El problema, añadió, es que el servicio de la deuda, que incluye intereses y abonos al capital, sigue creciendo, mientras los ingresos por nuevos créditos y donaciones disminuyen. «Si sigues recibiendo menos de lo que pagas, ¿a quién castigas? Al pueblo», cuestionó.

Según el economista, el costo social de la deuda es alto. «Lo que podrías usar en medicinas lo pagas en deuda. Lo que podrías usar para pagar las pensiones a más de 300 mil pensionados, que no se han aumentado en los últimos dos años, lo usas para pagar la deuda externa», dijo.

A su juicio, el país está transfiriendo recursos al exterior en lugar de destinarlos a aliviar las penurias de la población. «Con los recursos que podrían aliviar las penurias de la gente, los están transfiriendo al exterior. Ese es el drama de la deuda externa pública», reiteró.

Endeudamiento sin desarrollo

Sáenz cuestionó el uso que se ha dado a los créditos internacionales. Aunque muchos se otorgan en condiciones concesionales, considera que no han fortalecido la capacidad productiva del país.

«El problema no es solo endeudarse, sino en qué te endeudas. Los créditos deberían usarse para aumentar la capacidad de pago, pero muchos han sido mal utilizados, ya sea por corrupción o por inversiones que no aumentan la productividad», sostuvo.

Nicaragua, añadió, sigue dependiendo de una estructura económica limitada. «Seguimos siendo un país con una economía del siglo XIX: oro en barra, café, ganado y carne. Eso no es desarrollo», afirmó.

Créditos y falta de transparencia

Sáenz también criticó la opacidad en el uso de los préstamos, incluyendo aquellos vinculados a empresas extranjeras.

«Hay que desinflar la patraña, porque buena parte de esto son cuentos chinos. Ortega ha querido vender la idea de alianzas estratégicas con China, Rusia e Irán, pero no está claro qué tan concesionales son esos créditos ni a quién benefician realmente», afirmó.

Para el economista, mientras no haya un cambio en el modelo económico y en la gestión del endeudamiento, la deuda externa seguirá siendo una carga que limita el desarrollo y reduce los recursos disponibles para atender las necesidades más urgentes de la población.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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