Monseñor Báez denuncia a los sistemas dictatoriales que «engañan, polarizan y desmantelan la democracia para convertir sus caprichos en ley»

Monseñor Silvio José Báez volvió a criticar frontalmente a los sistemas autoritarios durante su homilía de este domingo, 16 de noviembre. Aunque no mencionó países ni gobernantes por su nombre, sus palabras aluden directamente el afán por el control, propaganda y represión que caracterizan a dictaduras como la de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
El obispo advirtió que «los sistemas dictatoriales alimentan esta actitud en la gente con su retórica emocional y mentirosa, con la cual polarizan a la sociedad, debilitan la lucha por la libertad y atemorizan a la población». Añadió que «la dictadura quiere engañarnos, vendiéndonos soluciones económicas falsas y presentándose como los únicos capaces de representar al pueblo y sacarlo de la pobreza».
Báez denunció que la táctica de estos regímenes consiste en «acumular más poder y control sobre la gente para enriquecerse ellos, desmantelar cada vez más la democracia para hacer de sus caprichos la ley, y consolidar un poder autoritario y dinástico que les asegure su permanencia en el poder». Retomando el evangelio, insistió en la advertencia de Jesús: «No vayan tras ellos».
Líderes que buscan erigirse como salvadores
El obispo explicó que, a lo largo de la historia, han surgido figuras que pretenden presentarse como mesías sociales o políticos. En su homilía señaló que muchos intentarán «usurpar su nombre, presentándose como mesías y salvadores», y subrayó que Jesús ordena no seguirlos.

Báez también se refirió al llamado “síndrome de la indiferencia”, una pasividad social que —según dijo— es fomentada por los mismos regímenes autoritarios para convencer a la población de que ningún cambio es posible.
La Iglesia debe denunciar con claridad
En la segunda parte de su homilía, Báez habló del papel de la Iglesia ante la persecución. Recordó que «la Iglesia es la comunidad de Jesús que está al lado de los pobres y de las víctimas» y que, por ello mismo, ha sido «calumniada, perseguida y odiada».
Lea también: Monseñor Silvio Báez: «En sociedades injustas, el silencio favorece a los opresores»
Afirmó que la Iglesia no está llamada al silencio. «En el momento de la persecución Jesús no invita al silencio, no quiere una Iglesia callada, sino una Iglesia que hable con sabiduría, que sepa decir la palabra de la verdad con mansedumbre, pero con claridad y valentía», expresó. Añadió que el dilema no es callar o hablar, sino cómo hablar. «Para la Iglesia la alternativa no es hablar o callar, sino hablar ideológicamente o hablar inspirada por Jesús».
El jerarca católico insistió en que la denuncia debe ser firme pero no violenta. «El reto es responder y denunciar con verdad y valentía, pero sin odio ni resentimiento», señaló.
«No tengamos miedo»
En la parte final de la homilía, el obispo llamó a la perseverancia en tiempos de intimidación. Retomó la promesa evangélica de que «no se perderá ni un solo cabello de su cabeza» y pidió evitar la desesperanza. «La persona perseverante no se desespera ante las dificultades, ni se deja llevar por la tristeza o el desánimo», afirmó.

Quien engaña, polariza, desmantela, daña, miente, estafa, comen de los pobres es la puerca iglesia que ese tipo representa. Llena de mentiras. Creada sobre culturas antiguas sumerias donde sacan a sus heroes, Inventan santos, venden terrenos en el cielo, crean amigos imaginarios ,inventan apariciones, cuapa, lourdes, guadalupe, una bandada de zanganos.