Ley de Zonas Económicas Especiales es el «retrato fiel de la esencia vendepatria y entreguista» de Ortega

La iniciativa de «Ley de Creación de Zonas Económicas Especiales de la Franja y la Ruta», enviada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo a la Asamblea Nacional, ha suscitado reacciones de analistas, quienes señalan que la propuesta podría implicar un paraíso fiscal hacia China y constituir una maniobra frente a la posible expulsión de Nicaragua del CAFTA.
El proyecto plantea la creación de territorios económicos de excepción donde las empresas extranjeras quedarían liberadas del pago de todo tipo de tributos, incluidos el Impuesto sobre la Renta, el IVA, el impuesto a los dividendos, tasas aduaneras y gravámenes municipales.
En la práctica, estas zonas funcionarán como espacios fiscales paralelos donde el Estado renuncia a su capacidad de recaudar, fiscalizar y controlar las operaciones financieras.
De EE. UU. a China: La reorientación del mercado

El economista Juan Sebastián Chamorro aseguró que el contenido y el nombre de la ley «encajan perfectamente con la estrategia global china conocida como la Iniciativa de la Franja y la Ruta», impulsada por Pekín desde 2013 para extender su influencia económica mediante infraestructura, comercio y cooperación.
«Pareciera ser que aquí sí se declara ya un estado especial para la las inversiones chinas, lo cual pues tiene todo el sentido, o sea, encaja bien con lo que está pasando en Nicaragua», explicó Chamorro.
El especialista considera que el régimen busca reorientar la economía nicaragüense ante las crecientes sanciones y el deterioro de sus relaciones con Estados Unidos. «El objetivo es cambiar la orientación del mercado norteamericano al mercado chino», enfatizó.
Chamorro también advirtió que la iniciativa refleja una reacción ante la inminente pérdida de los beneficios del CAFTA, tratado que otorga acceso libre de aranceles al mercado estadounidense.
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«Claramente lo que estamos viendo con esta ley es una acción del régimen para contrarrestar el efecto del arancel del CAFTA, que aparentemente ya lo sienten como un hecho», dijo.
«Estamos ante una medida extrema ante una situación extrema. El régimen se puso a hacer números para ver qué podía ofrecer a los empresarios para que no se vayan», concluyó Chamorro.
Según su análisis, el régimen pretende «compensar» la pérdida del acceso preferencial al mercado estadounidense mediante exenciones fiscales totales, ofreciendo un territorio donde las empresas extranjeras «no tendrían que lidiar con la Dirección General de Ingresos ni con la Dirección General de Servicios Aduaneros».
Advirtió que esta medida «crea dos Nicaraguas: una sin impuestos para las transnacionales y otra donde los ciudadanos siguen cargando con el peso tributario».
«Desesperación por fin del CAFTA y el retrato de la esencia vendepatria de Ortega»

En tanto, el economista y exdiputado Enrique Sáez considera que esta nueva ley ZEE, «por un lado, es una expresión de desesperación de la mafia en el poder, de otro, es la reconfirmación de su naturaleza vendepatria. Tienen ya rato de venir regodeándose con la supuesta alianza China pero pareciera que hasta ahora se dieron cuenta de esta iniciativa global que los chinos lanzaron ¡hace 13 años!».
Sáez coincide con Chamorro en que «evidentemente, se trata de una maniobra para según ellos enfrentar, al menos a nivel de propaganda, la amenaza con el CAFTA» pero, dice, «la segunda parte de la cuestión es lo entreguista. Esta iniciativa de ley es un retrato fiel de la esencia vendepatria de la dictadura dinástica».
Como evidencias de ese «entreguismo», Sáenz enumera todas las ventajas que la dictadura ha servido en bandeja de plata a China. «Comenzaron con la concesión canalera a Wang Jing, siguieron con las concesiones mineras a los chinos, llevan ya entregado el 6% del territorio nacional, y ahora vienen con esta «ley». No les bastó con la ley de inversiones extranjeras que recién en febrero de este año aprobaron en la Asamblea Nacional los sirviente de la mafia en el poder. No les bastó con la ley de zonas francas. No. En una página, entregan todo el país y renuncian a cualquier ejercicio de soberanía», fustiga.
El Estado renuncia a su soberanía tributaria

El abogado Juan Diego Barberena ahondó sobre esa renuncia a la soberanía que menciona Sáenz. «Esta ley implica que el Estado está renunciando a una de sus principales facultades soberanas, que es la imposición tributaria», afirmó.
Señaló que el texto de la ley plantea una «exención fiscal absoluta», eliminando cualquier obligación de pago de tributos directos o indirectos. De aprobarse esta ley, Barberena alertó que «no existirá la aplicación del ordenamiento jurídico nicaragüense dentro de esas zonas».
El abogado también coincidió con Chamorro, en que esta iniciativa es una reacción a la inminente expulsión de Nicaragua del tratado CAFTA.
«Ante la pérdida de la ventaja arancelaria para empresas extranjeras que operan en Nicaragua en el marco del tratado de CAFTA, entonces el régimen establece arancel cero para que operen desde Nicaragua», afirmó, pero advirtió que esta medida no resuelve el problema principal, que es la incapacidad de exportar sin arancel directamente a Estados Unidos, el mayor beneficio ofrecido por el CAFTA.
Para Barberena, esta combinación de leyes «demuestra un entreguismo total a China» y profundiza aún más la relación de Nicaragua hacia Pekín.

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