Llaman a boicotear la carne nicaragüense en el mercado internacional por producción ilegal en reservas y territorios indígenas

La organización ambiental Re:wild, junto con la iniciativa audiovisual «Patrullaje», lanzó una campaña internacional para boicotear la carne de res nicaragüense en los mercados globales.
El llamado se basa en los hallazgos del informe titulado «Carne en Conflicto: cómo la industria ganadera está destruyendo los bosques de Nicaragua», que documenta que una parte significativa del ganado que exporta Nicaragua se cría ilegalmente en territorios indígenas y áreas protegidas, con la complicidad del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y la ineficacia del sistema oficial de trazabilidad.
Según el estudio, «la ausencia de un sistema de trazabilidad efectivo, capaz de diferenciar el ganado legal del criado en territorios indígenas y áreas protegidas, ha permitido que carne vinculada a conflictos socioambientales ingrese al mercado internacional con mínima o ninguna supervisión».
El documento señala que la ganadería ilegal es el principal motor de la deforestación en Nicaragua y que su expansión está impulsada por una red de intermediarios, mataderos y funcionarios que «blanquean» el origen del ganado trasladando reses desde zonas protegidas hacia fincas legalmente registradas. Esa práctica, indica el informe, ha permitido que animales que se crían dentro de la Reserva Biológica Indio Maíz y el territorio Mayangna Sauni Bas, dentro de la Reserva de la Biosfera Bosawás, terminen en los mataderos que abastecen el comercio internacional.
Los mataderos nicaragüenses y los compradores internacionales
La investigación identifica entre los principales mataderos exportadores a Nuevo Carnic, San Martín, MACESA, Novaterra, SuKarne, Nica Beef Packers e Industrias Cárnicas Integradas, que venden carne a empresas estadounidenses como Northwestern Meat Inc., Gurrentz International, Eastern Quality Foods y Valley Food Produce. Estas distribuidoras, a su vez, abastecen a grandes cadenas minoristas y de comida rápida, entre ellas Walmart, Burger King, Sam’s Club, Kroger, Aldi, Applebee’s y Dairy Queen.

El informe advierte que «la naturaleza opaca de la cadena de suministro, combinada con estándares débiles de trazabilidad, permite que carne proveniente de tierras deforestadas y territorios indígenas en Nicaragua ingrese al sistema alimentario estadounidense». Re:wild agrega que «grandes minoristas —desde Walmart y Sam’s Club hasta Burger King— están expuestos a estos riesgos, mientras los consumidores desconocen el origen de la carne que compran».
Una industria millonaria
Entre enero de 2024 y junio de 2025, según el análisis de datos de comercio marítimo, según la investigación, Estados Unidos importó más de 60 millones de kilogramos de carne nicaragüense, valorados en aproximadamente 390 millones de dólares. Solo la empresa Northwestern Meat Inc. ingresó cerca de 15 millones de kilogramos, equivalentes a una cuarta parte del total, provenientes principalmente de mataderos vinculados a zonas de deforestación en el Caribe nicaragüense.
Re:wild documenta también los impactos sociales y humanos de esta industria, destacando que la expansión ganadera ilegal está asociada con violencia contra comunidades indígenas, desplazamientos forzados y pérdida de medios de vida. «La ganadería ilegal se ha consolidado como uno de los principales motores de la deforestación en Nicaragua, especialmente en áreas protegidas como la Reserva Biológica Indio Maíz y el Territorio Mayangna Sauni Bas», concluye el documento.
El estudio denuncia además que, «a pesar de la existencia de regulaciones y del Sistema Nacional de Información de Trazabilidad Bovina, la falta de supervisión efectiva y la opacidad institucional permiten que reses criadas en zonas prohibidas sean compradas por los principales mataderos del país y exportadas al extranjero».
Llaman a no consumir carne nicaragüense
Ante esta situación, la organización lanzó la campaña internacional «Carne en Conflicto», que se suma al documental «Patrullaje», con el propósito de alertar a consumidores, gobiernos e importadores sobre las implicaciones ambientales y sociales de la carne nicaragüense. En su nota de prensa, Re:wild expresó que «instamos a los gobiernos, empresas y consumidores a tomar medidas urgentes para detener la destrucción de los bosques nicaragüenses y garantizar el respeto a los derechos de los pueblos indígenas».
La campaña busca que los principales compradores y distribuidores suspendan la adquisición de carne procedente de Nicaragua hasta que el país demuestre avances verificables en la eliminación de la ganadería ilegal, la protección de los territorios indígenas y la transparencia de sus sistemas de trazabilidad.
En el plano internacional, Re:wild exhortó al Congreso de Estados Unidos a aprobar el FOREST Act, una ley que prohibiría la importación de productos asociados con la deforestación ilegal y establecería la trazabilidad obligatoria para toda la carne importada. La organización también pidió restablecer el etiquetado obligatorio del país de origen (MCOOL), que se eliminó en 2015, como mecanismo de transparencia para los consumidores. El informe advierte que, bajo la legislación vigente, «incluso los productos que contienen carne importada pueden tener etiquetas como “Producto de EE. UU.” si fueron procesados dentro del país», una laguna legal que solo se cerrará con la nueva normativa prevista para 2026.
Los cómplices del negocio ilegal
Re:wild sostiene que la cadena de complicidades que vincula a ganaderos ilegales, mataderos industriales, autoridades del régimen y compradores internacionales ha convertido la carne nicaragüense en un producto de alto riesgo ambiental y ético. «Sin una acción decidida y coordinada —que incluya mayor presión internacional, fortalecimiento de los mecanismos de trazabilidad y respeto a los derechos indígenas— esta situación seguirá profundizando la crisis ambiental y social en Nicaragua», sentencia el estudio.
Con la campaña «Carne en Conflicto», Re:wild busca evidenciar que cada kilogramo de carne que se exporta desde Nicaragua lleva consigo la huella de un bosque destruido y la historia de una comunidad indígena despojada.

Comentarios