Reciclaje y solidaridad en Masatepe; estudiantes entregan bolas de botellas plásticas a un anciano que vive de la «basura»

En Masatepe, Masaya, un gesto de solidaridad y conciencia ambiental se transformó en noticia luego de que estudiantes de escuelas locales entregaran enormes bolas de botellas plásticas al señor Antonio Velásquez, un hombre de más de sesenta años que ha dedicado su vida al reciclaje como medio de sustento.
Durante varias jornadas, niños y adolescentes recorrieron patios escolares y comunidades cercanas en busca de envases desechados. Lo que comenzó como una jornada de limpieza, se convirtió con el paso de los días en la formación de “bolas gigantes” de botellas vacías, compactadas hasta tomar la forma de esferas que impresionaban tanto por su tamaño como por el mensaje que transmitían: que el plástico puede dejar de ser basura para convertirse en un acto de apoyo a una persona que vive de lo que encuentra en la basura.

Antonio Velásquez recorre las calles de su municipio para recolectar las botellas plásticas para venderlas por libra a recicladoras. Esto que ha convertido en su oficio le genera un ingreso para su alimento diario. En una etapa de la vida en la que el trabajo físico se vuelve más duro, estas botellas representan un alivio y también un reconocimiento al esfuerzo silencioso de quienes, como él, sostienen con sus manos la cadena del reciclaje para frenar un poco la contaminación.
Miles de familias dedicadas al reciclaje
En Nicaragua, miles de familias se dedican a recolectar botellas pláticas, aluminio, hierro o papel para el reciclaje, con lo que contribuyen a limpiar de desechos las calles y también esa actividad se ha convertido en un fuente de empleos, en medio de la informalidad del empleo en el país.
El estado nicaragüense no muestra estadísticas sobre el ingreso nacional por reciclaje ni la cantidad de empleos que esa industria genera, sin embargo, en este reportaje del canal Vos TV, citando a la Cámara de Recicladores, indica que solo en el 2022, ese sector movió más de 70 millones de dólares y exportó alrededor de 150 mil toneladas de distintos productos, particualmente «chatarra», alimunio, papel y plástico.
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Los economistas identifican en este sector a tres eslabones que mueven esa industria: Los «pepenadores» como don Antonio Velásquez, de Masatepe; los inermediarios que tienen algún capital para comprarle los recolectado a los pepenadores, establecen contacto con los vertederos y ponen los productos en manos de los grandes acopiadores y exportadores y, finalmente, los buscadores de los compradores mundiales, que son los que preparan toda la logística para vender en mercados internacionales esos productos.

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