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lun. 19 oct.
«Llorar a Nicaragua en la distancia», el costo para la prensa independiente
«Llorar a Nicaragua en la distancia», el costo para la prensa independiente

«Llorar a Nicaragua en la distancia», el costo para la prensa independiente

De los 55 periodistas que recibieron citatorios judiciales dentro del Caso Cristiana Chamorro/FVBCH/2021, cincuenta y dos se presentaron a los interrogatorios, treinta y nueve de ellos, hicieron público su exilio como un mecanismo de protección a su seguridad, la de sus equipos de trabajo y sobre todo por tener la oportunidad de seguir haciendo periodismo crítico e independiente.

El caso Cristiana Chamorro/FVBCH/2021 fue un efecto dominó para la prensa crítica e independiente, no solo involucra a los y las periodistas que fueron convocados a la Fiscalía, esto repercutió en la vida de un centenar de periodistas dentro y fuera de Nicaragua, en la de sus familias y en los y las abogadas que asumieron con valentía de acompañarlos en la Fiscalía como asesores legales.

Periodistas como María Lourdes Arróliga, Álvaro Navarro, Óscar Navarrete, Carlos Herrera, Cristopher Mendoza, Octavio Enríquez y Abigail Hernández, así como los periodistas entrevistados bajo anonimato para esta investigación concuerdan en que esto fue un teatro montado con objetivos políticos, una trampa para la prensa independiente que logró burlar al Ministerio Público con un alto precio emocional: el exilio forzado como garantía para seguir haciendo periodismo.

Lula enfrentó días difíciles luego de ser interrogada en la Fiscalía, prácticamente incomunicada de sus seres queridos, se separó de su familia durante seis meses. Atrás dejó los paisajes y a la gente hospitalaria que la hacen sentirse orgullosamente nicaragüense y, por supuesto, a su esposo y sus dos hijos.

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«Yo he llorado a Nicaragua y lo digo así con mucho asombro, o sea, he llorado a Nicaragua más que a mi propia madre. Con mi madre me preparé emocionalmente porque ella tenía un cáncer terminal, pero esto que sucedió fue una forma abrupta que me ha dolido muchísimo», cuenta con evidente añoranza.

No ha sido fácil, pero hay un punto común para cada una de las personas involucradas: el exilio fue el único mecanismo para mantener viva la voz de denuncia. Lula sueña con regresar a su Nicaragua «requetelinda» aunque, por el momento, seguirá resguardando su seguridad. 

Para ella, «el periodismo independiente triunfó, en el sentido de que pese a las adversidades que te impone el exilio, pese a la carga emocional que implica estar fuera de tu país, fuera de tu tierra, el periodismo se mantiene activo en resistencia, el periodismo se mantiene informando desde el exilio. Yo siento que la comunidad de periodistas activa también tienen esa aspiración», dice convencida y con una sonrisa que dibuja en su rostro.

Para Octavio Enríquez, los últimos recuerdos en tierras pinoleras se remontan al 23 de junio de 2021, el Día del Padre en Nicaragua. Se fue un día después. «Alcancé a comerme una pizza con mis hijos, una de las cosas más dolorosas que he enfrentado en mi vida, y me fui», desempolva Octavio de su memoria, y reconoce que su temor a que la dictadura los agrediera también fue una razón importante para exiliarse.

Octavio al igual que otros periodistas asumieron que al salir fuera de Nicaragua la dictadura bajaría la agresividad hacia la prensa, pues para ellos, esa era una victoria sacar a la prensa crítica del país para silenciarla, otro gran fracaso porque desde el exilio la prensa nicaragüense sigue haciendo periodismo critico sobre la realidad de Nicaragua.

Capítulo 1: Periodistas en el banquillo de los acusados, verdad en resistencia

«Si el 24 de junio fue el momento más triste, diciembre fue el momento más feliz», subraya Octavio, quien a finales de ese año logró reunirse con su núcleo familiar no sin pasar por otro calvario. Para evitar el paso fronterizo, sus hijos y esposa salieron por vía irregular. Temían que les quitaran el pasaporte.

«La primera imagen que me acuerdo cuando pasamos la frontera fue para mí ver a mi hijo con la cara puro lodo. Y si el otro fue difícil, este fue el momento más feliz para mí. Nos volvimos una familia de exiliados en diciembre»

«La primera imagen que me acuerdo cuando pasamos la frontera fue para mí ver a mi hijo con la cara puro lodo. Y si el otro fue difícil, este fue el momento más feliz para mí. Nos volvimos una familia de exiliados en diciembre». En 2021, su hijo tenía 10 años y su hija, 13. Hoy, ubicados en un tercer país, Octavio sigue investigando y destapando la corrupción del Estado.

Para Cristopher Mendoza, su historia es tal cual la escena del reencuentro de Octavio con su familia, pero más dolorosa. En febrero de 2022 alcanzó la reunificación familiar, pero ese día aún perturba a sus hijos. «Recuerdan el lodo, recuerdan el monte crecido y me recuerdan a mí salir detrás de un furgón», cuenta. También salieron por puntos no habilitados y así más menores se sumaron a esas víctimas colaterales del Estado.

«Lo recuerdan de forma nefasta y eso los marcó demasiado, Se acercaron a mí hasta que les dije: “Soy yo, papá”. Es triste, pero esa tristeza es la que nos da fuerza», reitera.

Álvaro Navarro salió una noche de una casa de seguridad siguiendo una carretera oscura que lo llevara hasta la frontera sur. Nicaragua, cada día, era una trampa mortal para él. «Miembros del Ejército me buscaban», señala. Fue consciente que nada bueno le esperaba si era secuestrado por fuerzas militares del régimen sandinista.

Desde el exilio sigue haciendo periodismo y dirigiendo una de las plataformas informativas más importantes del país. Como ellos, Abigail Hernández se exilió tres meses después de asistir a la Fiscalía, tres meses de desplazamiento interno dentro de Nicaragua como medidas de seguridad.

Capítulo 2: La verdad no se exilia: el intento fallido de una «narrativa golpista» 

«Eso no era vida, no dormía pasaba alerta todo el tiempo, mi trabajo de denuncia sobre el detrimento de la libertad de expresión en Nicaragua me mantenía en el radar constante, salí por trabajo y ya no pude volver», revela.

Hernández sigue ejerciendo la profesión y usa su plataforma transmedia para desarrollar proyectos periodísticos desde la innovación que el fotoperiodismo le permite. «Sigo denunciando. El mayor fracaso del régimen es que no ha podido callarnos, a pesar de todos los obstáculos que han puesto, han usado todo: a la Policía, al Estado, pero no han quebrado a la reportería nicaragüense», celebra.

El exilio fue una estrategia para otros periodistas. «Nos preguntaban sobre otros colegas. Al salir de fiscalía les llamé y les dije: «prepárense los van a llamar»», relata Abigail para referir cómo se alertaron entre periodistas.

Óscar Navarrete recibió una de esas llamadas de Abigail. Horas después la llamó y le dijo: «Ya me llegó el citatorio».

Una solidaridad que el régimen intentó quebrar, pero fracasó. «Me entregaron un documento con una supuesta declaración de otra periodista que daba mi nombre y la de otros colegas, lo que leí prácticamente nos describe como “agentes extranjeros” que fondeamos a periodistas para una agenda política», señala Abigail como parte del plan de las artimañas utilizadas para dividirlos como gremio y en la que no cayó. «Yo pensé quién me dice que esto es real si todos son unos delincuentes mentirosos (el Estado)», apunta. 

Capítulo 3: Interrogatorios a periodistas: una expresión de la misoginia de la dictadura sandinista

Estrategias que fueron identificadas por los abogados defensores y que sirvieron para preparar a cada periodista y que no cayeran en esas trampas, un trabajo que a un grupo importante de abogados como Eyling Cruz y otros les costó también exiliarse.

Abogados, periodistas, familias completas perdieron parte de su vida durante este proceso, hay daños psicológicos importantes: el desarraigo, el luto del exilio, pérdidas económicas, confiscaciones, sin embargo, el espíritu de resiliencia de la prensa nicaragüense sigue en pie.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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