Presencia de Laureano Ortega en Pekín responde al proyecto dinástico

La lealtad del régimen de Nicaragua hacia China alcanzó un nuevo nivel de visibilidad con la participación de Laureano Ortega Murillo, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en un desfile militar de alto perfil en Pekín este miércoles, 3 de septiembre
El evento, que conmemoró el 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en China, sirvió de escenario para que Ortega se mostrara junto a líderes de regímenes autoritarios como Xi Jinping de China; Vladímir Putin, de Rusia; y Kim Jong-un, de Corea del Norte.
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Ataviado con un traje oscuro y corbata, Laureano destacó en el desfile por ser uno de los pocos representantes de América. De hecho, solo él, Jorge Rodríguez por Venezuela, y el presidente cubano Miguel Díaz-Canel fueron los emisarios de la región que destacaron en el evento.

«Responde al proyecto dinástico»
La presencia de Laureano Ortega en Pekín no genera sorpresa entre sectores críticos del régimen. Alexa Zamora, activista nicaragüense, recordó que Laureano ha venido desempeñando un papel clave como emisario diplomático del gobierno orteguista, especialmente en sus vínculos con regímenes autoritarios como Rusia y China.
«Hace algunos años hemos visto a la figura de Laureano Ortega como emisario y representante plenipotenciario de la dictadura, a cargo de las relaciones diplomáticas con Rusia y China», aseguró Zamora.
La activista recuerda que la relación de Laureano Ortega con estos países no es nueva ni circunstancial y advirtió que estas funciones han evolucionado hacia vínculos más profundos y que la presencia de Laureano en actos oficiales de países como China refleja una alianza que va más allá de lo diplomático y se inscribe en el proyecto político dinástico.
«No podemos obviar que esto atiende al proyecto de la dictadura dinástica, en la cual Rosario Murillo y Laureano Ortega son vistos como posibles sucesores en el poder», expresó.
Además, indicó que la creciente dependencia del régimen orteguista hacia países con sistemas autoritarios ha provocado un aislamiento progresivo de Nicaragua en la comunidad internacional, mientras la represión interna sigue aumentando para asegurar la permanencia en el poder.
«Tiene un impacto negativo con respecto a la percepción y a la posición de Nicaragua con respecto a su relación con otros países dentro del hemisferio, pero también marca claramente una pauta con respecto hacia dónde se inclinan las pocas relaciones diplomáticas cordiales que aún conserva Nicaragua», alertó.
Codeado con los exponentes del autoritarismo
La presencia del sexto hijo de la pareja Ortega-Murillo subraya la alineación de Nicaragua no solo con China, sino con los representantes de otras naciones que asistieron al desfile militar.
De acuerdo a un reportaje publicado por AFP, en total asistieron 26 mandatarios, la mayoría de los líderes y representantes diplomáticos provenían de Asia y Africa, y muy pocos de Europa y América.
Además de los líderes de China, Rusia y Corea del Norte, que son abiertamente enemigos de Estados Unidos (EE. UU.), Laureano Ortega caminó al lado del presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, quien ha mantenido un control férreo sobre este país durante décadas y es acusado de prácticas represivas, persecución de opositores y la manipulación de elecciones.

«La imagen de estos líderes junto a Xi fue percibida por los observadores como un desafío al orden internacional encabezado por Washington», señaló la agencia de noticias.
También asistieron el presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, y el presidente de Turkmenistán, Serdar Berdimuhamedow, quienes se encuentra al frente de sus gobiernos con características dictatorialmente personalistas.
Por África, destacaron figuras como el presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, cuya llegada al poder estuvo marcada por controversias y acusaciones de represión a la oposición, y Denis Sassou, presidente de Congo, quien ha permanecido en el poder por más de 30 años.

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