Llegarán más buses y camiones desde China y Bielorrusia, régimen de Nicaragua se reserva el dato sobre la deuda

La codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, anunció que en diciembre de este año llegará un nuevo lote de autobuses y equipos provenientes de China y Bielorrusia.
Esa operación, la dictadura sandinista pretende que la población la asuma como un «regalo navideño», pero en realidad implica un mayor endeudamiento externo bajo condiciones desconocidas y opacas.
«En diciembre seguirán llegando autobuses para distribuir entre los distintos municipios de nuestra Nicaragua bendita», dijo Murillo en su habitual intervención con medios oficialistas.
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Según detalló, serán 600 unidades de autobuses, camiones para basura y camiones volquetes para construcción, que llegarán desde la República Popular China antes de Navidad.
Murillo aseguró que «el Niño Jesús nos trae, entonces, buses, camiones y equipos de construcción», y precisó que el contrato se firmará con la empresa Yutong, vinculada al Gobierno de China y la proveedora de decenas de buses que entraron a Nicaragua tras el restablecimiento de relaciones en diciembre de 2021 con Xi Jinping.

Además, reveló que el régimen firmó un nuevo acuerdo con Bielorrusia para la adquisición de 50 camiones de bomberos, financiados mediante un programa de créditos que «el Gobierno de Belarús ha otorgado al Gobierno de Nicaragua».
Murillo se reservó el dato de a cuánto asciende esta deuda. Tampoco mencionó plazos ni formas de pago acordadas con dos de sus dictaduras amigas.
Endeudamiento creciente y opacidad
Aunque el régimen presenta estos acuerdos casi como hermanamientos, lo cierto es que se trata de compromisos financieros adquiridos por el Estado nicaragüense bajo condiciones desconocidas.
No se han revelado los montos de los créditos, las tasas de interés, los plazos de pago ni las implicaciones reales para las finanzas públicas.
La falta de transparencia es una constante en la gestión económica del régimen, lo que impide evaluar el costo real de los contratos que se presentan como “donaciones” o “programas de cooperación”, pero que terminan comprometiendo los recursos de futuras generaciones.
Las unidades chinas que han llegado al país desde 2023 se usarán para renovar la flota del transporte público, aunque ofrecen vehículos con infraestructura en buenas condiciones para los pasajeros, siguen siendo sobrecargadas y circulan con poca frecuencia en horas pico o de mayor demanda, según denuncias de los usuarios divulgadas en redes sociales.

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