Monseñor Silvio Báez: «Vender la conciencia es rebajarse»

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, exiliado desde 2019, publicó un mensaje en su cuenta oficial en la red social X en el que advirtió sobre el grave deterioro moral que conlleva renunciar a los principios a cambio de privilegios o poder.
Su reflexión llega en el séptimo aniversario de la profunda crisis sociopolítica que vive Nicaragua bajo el control autoritario del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Citando el Evangelio de Mateo —«¿Qué me daréis si os lo entrego? Y le pagaron treinta monedas de plata» (Mt 26,15)— monseñor Báez escribió:
«Renunciar a los principios y negociar la verdad por dinero o privilegios sigue hoy cegando la mente y envenenando el corazón. Vender la conciencia es rebajarse a ser una mercancía de poco valor».
El mensaje ha sido interpretado como una crítica directa a quienes, en medio de la represión en Nicaragua, han optado por alinearse con el régimen a cambio de beneficios personales. Báez, una de las voces más críticas del administración sandinista dentro de la Iglesia católica, se vio obligado a salir del país en 2019 por razones de seguridad, a petición del papa Francisco.
El mensaje del obispo exiliado se interpreta también como un llamado de atención a los cómplices de la dictadura Nicaragua, donde la presión del régimen ha provocado divisiones, silencios forzados y colaboraciones oportunistas.
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Su afirmación de que «vender la conciencia es rebajarse a ser una mercancía de poco valor» resalta el atropello a la propia ética de decenas de colaboradores del sandinismo piezas clave en tiempos de represión.
El 15 de febrero de 2023, el religioso fue incluido en la lista de 94 actores nicaragüenses a los que el Estado decidió eliminarles su nacionalidad de origen, otro crimen de lesa humanidad que recae sobre la pareja en el poder.
Represión continúa
Desde abril de 2018, cuando estallaron las protestas sociales contra una reforma al sistema de seguridad social, Nicaragua ha experimentado una severa regresión democrática. Las manifestaciones, que rápidamente se convirtieron en una demanda nacional por justicia, libertad y democracia, fueron disipadas con violencia letal.
El régimen ordenó disparar a matar contra la población civil, según documentaron organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, incluyendo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
Más de 350 personas fueron asesinadas durante los primeros meses de protesta, miles resultaron heridas, y decenas de miles huyeron al exilio. En los años siguientes, el régimen ha consolidado un modelo de gobierno autoritario caracterizado por la represión sistemática, el cierre de más de 30 universidades, la cancelación de miles de ONG, la persecución de la Iglesia católica, la censura de medios independientes y el encarcelamiento arbitrario de opositores políticos.
El obispo recientemente denunció la prohibición de las procesiones de Semana Santa y le envió otro mensajes a los dictadores. «La dictadura de Nicaragua ha prohibido procesiones en la calle. Lo que no podrán impedir es que el Crucificado revele su victoria en cada lucha por la verdad y la justicia, en cada esfuerzo por defender la dignidad de las personas y en cada acto de solidaridad por las víctimas», advirtió.

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