Costa Rica detiene 21 nicaragüenses por minería ilegal en Crucitas: Deportó a 20 y uno quedó preso

Las autoridades costarricenses realizaron un operativo en la comunidad de Crucitas, en la zona fronteriza con Nicaragua, que resultó en la captura de 21 nicaragüenses involucrados en actividades de minería ilegal. El grupo, que se encontraba en condición migratoria irregular, fue sorprendido en cuarterías clandestinas utilizadas como refugio temporal antes de dirigirse a las fincas donde extraían oro de manera ilícita.
De los detenidos, 20 fueron puestos a la orden de la Policía de Migración para su deportación a Nicaragua, mientras que uno fue remitido a las autoridades judiciales de San Carlos, ya que contaba con una orden de captura por violación del Código de Minería. Durante los allanamientos, otros dos individuos lograron escapar, abandonando cerca de 1.8 millones de colones (aproximadamente 3,900 dólares), dinero que fue incautado por las autoridades.

La operación policial también permitió el decomiso de herramientas utilizadas para la extracción de oro, como rotamartillos y bombas para la extracción de agua, así como drogas, entre ellas varias dosis de marihuana y 48 gramos de crack. Además, los agentes desmantelaron un centro de procesamiento de material minero, en el que se encontraba una máquina tipo tómbola utilizada para separar el oro de otros sedimentos.
Crucitas, un dolor de cabeza para el gobierno tico
El caso de estos 21 nicaragüenses refleja un problema persistente en Crucitas, una comunidad donde la minería ilegal se ha convertido en un fenómeno difícil de erradicar. Esta región es conocida por sus yacimientos auríferos, cuya explotación a gran escala fue prohibida en 2010, cuando la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica anuló una concesión otorgada a la empresa canadiense Infinito Gold. A pesar de la prohibición, cientos de mineros artesanales —conocidos como güiriseros— continúan operando en la zona, tanto nicaragüenses como costarricenses, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar los operativos.

Las detenciones de mineros ilegales en Crucitas son cada vez más frecuentes. En septiembre de 2024, un operativo similar resultó en la captura de 33 nicaragüenses, evidenciando que el flujo migratorio hacia la zona para la extracción de oro sigue siendo constante.
El impacto ambiental
La minería ilegal no solo representa un problema de migración irregular, sino que también tiene serias consecuencias ambientales. El uso de sustancias contaminantes y la deforestación indiscriminada han generado daños significativos en los ecosistemas de Crucitas y sus alrededores.
Las autoridades costarricenses han reiterado su compromiso en la lucha contra esta actividad ilegal. «Continuaremos con operativos constantes para combatir la minería ilegal, la inmigración irregular y otras actividades ilícitas que afectan la seguridad y el medio ambiente en la zona», señalaron voceros de la Fuerza Pública.
Además de las detenciones y decomisos, las acciones policiales en Crucitas han incluido patrullajes y la supervisión de vehículos en la región. Durante este último operativo, agentes de tránsito impusieron sanciones a seis conductores y decomisaron cinco pares de placas por diversas infracciones a la Ley de Tránsito.
A pesar de estos esfuerzos, la extracción de oro ilegal sigue atrayendo a mineros de distintas partes de la región, convirtiendo a Crucitas en un foco constante de conflicto entre las autoridades y los güiriseros que buscan una forma de subsistencia en el oro enterrado bajo sus suelos.

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