Murillo obliga a trabajadoras del Estado a marchar por el Día de la Mujer, mientras viola los derechos de las féminas en Nicaragua

La vocera de la dictadura nicaragüense y primera dama, Rosario Murillo, anunció diversas actividades en conmemoración al Día Internacional de la Mujer que se conmemora el próximo 8 de marzo. Entre las actividades programadas están una caminata el día sábado, en la que participarán, en su mayoría, trabajadoras del Estado, a quienes se les exige sumarse a esas caminatas, so pena de perder sus trabajos.
«El ocho de marzo vamos a caminar celebrando la revolución donde las mujeres (…) hemos florecido», dijo Murillo.
La portavoz de la dictadura, que se ha convertido en un látigo contra mujeres y hombres, alardeó de los derechos con los que gozan las mujeres en Nicaragua; sin embargo sus palabras contrastan con los hechos, pues ordena a miles de mujeres que trabajan en instituciones públicas dejar sus plazas laborales para asistir a manifestaciones políticas y sufrir durante horas del inclemente sol, muchas veces en tacones y con ropa de oficina.
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La codictadora afirmó que la mujer «es un ser merecedor de consideración», misma que no tiene con las miles de trabajadoras a las que también obliga a encapucharse y pasar horas bajo el sol para su juramentación como policías voluntarias, sin importarle algún impedimento físico, la avanzada edad o su estado de salud.
Persecución a opositoras y feministas
Por otro lado, Murillo ha sido el «verdugo» de miles de opositoras a quienes ha encarcelado, torturado y desterrado, muchas de ellas agrupadas en la sociedad civil, a quienes les cerró también los espacios públicos, prohibió participar en marchas y eliminó organizaciones que defendía los derechos, precisamente de las mujeres, violando de manera feroz los derechos de su propio género.
Según datos del Grupo de Expertos en Derechos Humanos de la ONU para Nicaragua, desde 2021 hasta 2024, al menos 66 mujeres fueron impedidas de regresar a Nicaragua por parte de la dictadura, la cifra pudo haber incrementado en los primeros meses del año 2025, en la que tres mujeres creadoras de contenido también recibieron la prohibición de ingreso al país.
Hasta ahora, 254 organizaciones que trabajaban por la defensa de los derechos de la mujer han sido cerradas por el régimen, además de robarse propiedades muebles e inmuebles de dichos organismos. Entre estas oenegé feministas estaban varias que promovían actividades económicas para financiamiento de mujeres, derechos sexuales y reproductivos y asesoría legal.

Muchos de ellos también funcionaban como clínicas médicas y albergues de mujeres de comunidades rurales con dificultad en labor de parto y enfermedades crónicas. Entre las organización en pro de los derechos de la mujer estaban: Movimiento María Elena Cuadra, El Colectivo Feminista La Corriente, Sí Mujer, el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, entre otras.
Mujeres opositoras pasarán su 8 de marzo presas en las cárceles de Murillo
La dictadura mantiene aún a siete mujeres opositoras presas, bajo tortura y sin acceso a visitas familiares por lo que se les considera desaparecidas. Estas son: Angélica Chavarría, Eveling Matus, Fabiola Tercero, Lesbia Gutiérrez, Carmen Sáenz, Nancy Henríquez y Evelyn Guillén.
Entre estas mujeres hay madres, profesionales, feministas que han sido condenadas por el régimen orteguista acusadas de «traición a la patria y terroristas» a las que Murillo ha sometido a tratos crueles como asilamiento, desnudez forzada, falta de atención médica, violaciones y violencia física por parte de sus carceleros.

Murillo calla sobre el aumento de los casos de femicidios
Pese a que la dictadura cuenta con 303 comisarías de la mujer, la violencia machista en contra de la mujer sigue en aumento. Al contrario la dictadura se ha propuesto liberación de reos para festividades mensuales y muchos de ellos condenados por violación sexual y violencia doméstica, según reportan en fotografías sus mismos medios de comunicación.
En sus alocuciones, Murillo ha callado sobre el aumento del femicidio en Nicaragua y no se ha referido a los crímenes. Hasta este ocho de marzo se reportan 9 mujeres nicaragüenses asesinadas a causa de la violencia machista. El 2024 terminó con una cifra de 91 mujeres asesinadas y en 2023, 73 femicidios; lo que indica un aumento en los casos de femicidio en los últimos años.
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Murillo ha respondido desde 2022 a estos incrementos de feminicidios con una una cartilla informativa para «promover los derechos de las mujeres» para enfrentar la crisis de violencia contra la mujer en el país. Para organismos feministas esta acción del régimen es poco o nada efectiva pues los asesinos esperan salir con indultos o son beneficiados con bajas condenas.

Caso Zoilamerica deja en evidencia a Murillo
Mientras Murillo calla sobre los abusos y violaciones en contra de mujeres en Nicaragua, pero se desboca ensalzando la figura de la mujer a la que considera «delicadas pero fuertes», Zoilamérica Narváez Murillo, su hija e hijastra de Daniel Ortega culpa a su madre de cómplice de las constantes violaciones que vivió por parte del dictador sandinista, desde que era una niña.
Zoilamérica recibió la espalda de su madre en el caso contra Ortega del que salió bien librado pues tenía influencia sobre la jueza Juana Méndez, quién ahora funge como magistrada del Poder Judicial, siempre bajo el control del régimen sandinista. Zoilamérica fue desterrada a Costa Rica en donde vive con uno de sus hijos. Actualmente pertenece a una coalición internacional que denuncia crímenes similares.

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