Renuncia la vice superintendente de bancos de Nicaragua, sancionada por Estados Unidos

La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó el 19 de febrero de 2025 la renuncia de Marta Mayela Díaz Ortiz al cargo de vice superintendente de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF). Su dimisión fue presentada desde el 7 de enero de 2025 y, en su carta dirigida al presidente del Parlamento, el orteguista Gustavo Porras, argumentó motivos de salud y la gestión de su jubilación.
«Tomo esta decisión por motivaciones de salud y a fin de gestionar mi jubilación, como corresponde a mi edad», argumentó la funcionaria en su misiva.
Asimismo, agradeció a la Asamblea Nacional por la «confianza» en su gestión y destacó su trabajo en la supervisión del sistema financiero durante casi 11 años, asegurando que lo desempeñó «dignamente velando por los intereses de los depositantes que confían sus fondos a las instituciones financieras del país».
La ahora exsuperintendente de bancos fue electa en el cargo por primera vez el 9 de abril de 2014 por la Asamblea Nacional y reelecta el 27 de septiembre de 2023 para un período de 6 años, sin embargo, decidió cortarlos por esta renuncia. La exfuncionaria estaba en la SIBOIF desde el año 2007, con el regreso al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Sancionada por Estados Unidos
Marta Mayela Díaz Ortiz fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en julio de 2023 «por su participación en acciones que socavaban la democracia en Nicaragua». Washington la acusó de utilizar su posición en la SIBOIF para «proporcionar la información financiera de disidentes políticos en el exilio y ex prisioneros políticos a funcionarios del poder judicial nicaragüense como parte de un esfuerzo coordinado del gobierno para suprimir la disidencia mediante la incautación de bienes».
A pesar de estas sanciones, el 27 de septiembre de 2023, la Asamblea Nacional aprobó su reelección por un período de cinco años, aunque su renuncia llega menos de cinco meses después de ese nombramiento.
La salida de Díaz Ortiz representa un nuevo movimiento dentro del sistema financiero regulado por el régimen sandinista, en un contexto donde las instituciones del país siguen siendo señaladas por su papel en la persecución a la oposición y el uso discrecional del aparato estatal para el control político.

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