Steadman Fagot, el enemigo del sandinismo, convertido en aliado y ahora secuestrado por su jefe Daniel Ortega

El pasado 14 de septiembre, una patrulla del Ejército de Nicaragua «retuvo» al líder de la Costa Caribe, y asesor presidencial para temas indígenas, Steadman Fagot, y lo entregó a la Policía sandinista para una «investigación» por supuesto tráfico de drogas y atentar contra la seguridad del Estado, pero todo esto se da justamente un día después que el dirigente caribeño señaló al propio Ejército y a la Policía de apañar y «colaborar» con los colonos que invaden y desbastan las tierras de las comunidades originarias.
Esa denuncia le costó su libertad, lo que para el presidente de la organización ambientalista en el exilio Fundación del Río, Amaru Ruíz, se trata de una «detención arbitraria» por parte del Ejército de Nicaragua y además «un grave error» de las fuerzas militares al haber salido con esa acción porque «evidencia una vez más la arbitrariedad con la que actúa el Ejército de Nicaragua y su vinculación con el régimen y los procesos de corrupción en la Costa Caribe».
El activista ambientalista, quien fue desnacionalizado por la dictadura y la ONG que dirige ilegalizada, considera que Fagot denuncia «la complicidad de algunos gobiernos territoriales indígenas, la complejidad de la situación en las comunidades indígenas la complicidad de los gobiernos regional con, al menos, el consentimiento de la Policía y el Ejército, es decir, señala a los actores intermediarios».
Ruiz analiza que Fagot, quien ha sido aliado de la dictadura desde antes del regreso al poder de Daniel Ortega en 2007, en una entrevista realizada por el director de Artículo 66 en el programa En Contacto, quiso «exonerar de toda culpa» de la crisis provocada por los colonos en el Caribe a los dictadores Ortega y Rosario Murillo, sin embargo, esa estrategia de echarle la culpa a «actores intermedio» no le sirvió de nada pues de todas formas fue apresado por las fuerzas represivas y encarcelado.
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Para el presidente de Fundación del Río, en su denuncia, Fagot faltó a la verdad pues los dictadores sí tienen conocimiento y permiten lo que ocurre en las tierras caribeñas, y sostiene que «estos dos dictadores saben perfectamente lo que sucede en la Costa Caribe porque tiene información suficiente de su cuadro de inteligencia, de su personal activo de las instituciones del Estado y de sus propias estructuras partidarias».
El dirigente ambientalista opinó que el objetivo de la dictadura, con el apoyo de dirigentes locales que se han coludido con el régimen, es forzar un proceso que llaman «convivencia y cohabitación», de los colonos invasores con las comunidades originarias, algo que es absolutamente rechazado por los pobladores indígenas que reclaman el saneamiento de sus tierras y el desalojo de los colonos.
El régimen no se atreve a desalojar a los invasores de las tierras indígenas, señala Ruiz, porque sus actores políticos locales les han advertido a Ortega y Murillo que «el costo político es muy alto y entonces mejor dejarlos ahí y no hacer saneamiento y entonces es mejor promover la cohabitación o la convivencia pacífica».

Sin embargo, el defensor del medio ambiente y de las comunidades originarias, advierte que esa «convivencia y cohabitación» significa la «desaparición de la comunidad» y el aniquilamiento de las regiones de la Costa Caribe.
Ahora la dictadura tiene encarcelados a los dos dirigentes de la Costa Caribe Norte más conocidos, y que de paso fueron los que encabezaron la resistencia armada de las comunidades indígenas contra el régimen sandinista de los años 80.
El primer ministro de Ortega preso
Fagot fue nombrado por el dictador Ortega en 2007, mediante el Acuerdo Presidencial 59-2007, Presidente Ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuacultura. En 2017 fue designado por el tirano, como asesor presidencial para asuntos de los pueblos indígenas y el pasado 16 de agosto fue ratificado como «asesor con rango de ministro» del dictador Ortega pero solo un mes después fue apresado por efectivos del Ejército, y encarcelado.
El tradicional veterano dirigente indígena, ahora de 71 años, que a lo largo de su vida ha sido señalado de ser aliado del dictador Somoza, luego aliado de los sandinistas en los 80 y en esa misma época enemigo de ellos, a los que enfrentó con armas desde la organización MISURAKISAN se convierte ahora en el primer ministro de la tiranía que es llevado a la cárcel.
Advirtió que indígenas están dispuestos a defender sus tierras con armas
En sus declaraciones del pasado 13 de septiembre, el asesor presidencial caribeño lanzó una fuerte advertencia al Gobierno, aunque sin mencionarlos y tratando de restar culpa a los dictadores, dijo que los pobladores de las comunidades caribeñas están dispuestos a defender sus tierras, incluso con las armas, y que solo esperan que él les de la orden, y adelantó que estaba dispuesto a asumir las consecuencias si daba esa orden.
«Hay un pueblo que está esperando desesperadamente que le den la orden, que le den la señal, y no se equivoquen conmigo, aun viejo puedo dar la señal», Advirtió Fagot, dando muestras que está de regreso para liderar la resistencia indígena caribeña como en los años 80.
«Yo estoy dispuesto a (asumir) las consecuencias de esas señales», sostuvo y dejó claro que podrían pasar a las acciones cuando dijo que «volvimos a resucitar en esta lucha».
La dictadura Ortega-Murillo ahora tiene tras las rejas a los tres principales líderes del Caribe Norte. Ya están encarcelados desde hace aproximadamente un año el diputado y máximo dirigente del partido Yatama, su suplente y también dirigente de ese partido, Nancy Henríquez, y finalmente cayó Fagot.
No obstante, ya el asesor presidencial ahora preso del régimen, también había advertido en sus declaraciones que motivaron su aprehensión, que si lo encarcelaban, habían otros que estarían dispuestos a «dar la orden» de pasar a la lucha.
Señalado de atacar a sus comunidades por defender al régimen que ahora lo encarcela
Fagot, que junto a Brooklyn Rivera son vistos como los líderes indígenas del caribe más veteranos, y además carga el prestigio de haber encabezado la lucha armada contra los sandinistas en los años 80, ha llevado un liderazgo controversial, señalado de traidor algunas veces, por aliarse con su enemigo en detrimento de los derechos de los pueblos originarios así como por supuestamente estar más interesado en buscar altos cargos públicos, en detrimento de los derechos comunitarios.

En 2015, Rivera, desde su partido Yatama, acusó a su antiguo compañero de lucha y cofundador del partido indígena, de haber encabezado grupos progobierno y avituallarlos para que atacaran a comunitarios que protegían sus bosques.
«Los enfrentamientos ocurridos en las comunidades del territorio de Wangky Li Aubra, en los días 12 al 14 de septiembre (de 2015) fueron instigados por el agente del gobierno del FSLN, Steadman Fagot»,
En esos ataques fueron asesinados cinco comunitarios y señalan a Fagot como uno de los responsables, y por ello lo llamaron «antipueblo indígena», por haberse aliado con el régimen sandinista y atacar a sus hermanos. Esa misma dictadura por la que habría incluso promovido la muerte de comunitarios, ahora lo encarcela.
Comunitarios desconfían de Fagot
Es precisamente ese tipo de acciones las que hacen a Fagot, un líder en el que algunos comunitarios no confían, según señala el presidente de Fundación del Río.
Ruiz cree que fagot no actuó a la ligera, pues unos días antes, como parte de sus funciones de asesor presidencial, fue hasta las comunidades de Waspam para buscar evidencias sobre las denuncias de invasión de tierras y violencia, ejercida por los colonos, y habría encontrado «todo el proceso de corrupción avalado por los gobierno regionales, municipalidades, entonces eso también tuvo implicancia porque yo entiendo que hay alguna gente que desconfía de él porque ha sido parte del régimen».
El ambientalista concluye que, efectivamente, las declaraciones de Fagot acusando al Ejército y la Policía de «como mínimo (ser) consentidores» de los asesinatos, robo de tierras y toda la violencia ejercida por los invasores, «son incendiarias», sin embargo, analiza que cuando amenazó con la orden de pasar a la lucha, no se refería a atacar al gobierno sino a los colonos, en defensa de su territorio.
Hasta el momento el régimen no ha informado cómo marcha el proceso contra el asesor presidencial, solo indicó en una escueta nota de prensa, que había sido detenido por el Ejército por supuestamente estar relacionado con el tráfico de drogas y con planear acciones de ataques a unidades militares para robar armas de la institución militar, en puestos situados sobre el Río Coco.

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