Ortega asciende a 6 nuevos generales y 24 coroneles en acto donde Avilés vuelve a mostrarse «arrodillado» ante los dictadores

El dictador Daniel Ortega ordenó ascender al grado de general de brigada a seis coroneles, los que pasan a formar parte de la cúpula de generales que han mostrado lealtad incondicional al sandinismo y a la pareja presidencial de Nicaragua.
Los ascensos los informó el dos de septiembre durante el acto del 45 aniversario de fundación del Ejército de Nicaragua,
Hasta antes de esos nombramientos, el anillo de mando en las fuerzas armadas estaba conformado por 20 generales.
La vicedictadora y vocera gubernamental, Rosario Murillo, dio lectura al Acuerdo Presidencial 157, mediante el cual se ordena imponer el grado de general de brigada a: Leonel Antonio Fonseca Mendoza, Vinicio Félix Chavarría Chávez, Marvin Antonio Paniagua Morales, Álvaro Francisco Rivas Castillo, Francisco Noel Jarquín López y Marco Antonio Salas Cruz.
Según Murillo, los nuevos generales recibieron ese ascenso por cumplir con los requisitos de la Ley de carrera militar y como parte del «proceso de fortalecimiento institucional del Ejército de Nicaragua».
La vicedictadora aseguró, además que, aplican sistemáticamente «los principios fundamentales que rigen la carrera militar y especialmente lo relativo a asegurar la correspondencia jerárquica de los cargos de mando superior y mando de unidades con el grado militar efectivo de los titulares que los desempeñan».
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Durante la ceremonia militar también fueron ascendidos al grado de coronel 23 oficiales y uno a capitán de navío. Antes de estos ascensos no se conoce que hayan pasado a retiro algún número importante de coroneles y generales, por lo que, al menos mientras no se conozca el retiro de generales, habrá 27 altos oficiales con ese grado.
Analistas han reiterado que realmente los dictadores han «manoseado» la institucionalidad del Ejército a conveniencia política del régimen, comenzando con la reforma del Código Militar para mantener de forma indefinida al jefe del Ejército y no por cinco años como se establecía antes.

Otra fuerte crítica que se le hace al Ejército es su palpable sumisión a los dos dictadores y no a la Constitución Política de la República como manda la Ley. Asimismo, se le señala a las fuerzas castrenses el haberse involucrado en la represión contra el pueblo nicaragüense en 2018, bien, facilitando efectivos militares vestidos de civil o facilitando armas de grueso calibre de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, para que fueran accionadas por paramilitares.
Avilés vuelve a recordarle a sus subordinados origen sandinista del Ejército
Durante el acto de ascenso, el general de Ejército y comandante en jefe del cuerpo castrense, Julio César Avilés Castillo, que lleva ya 15 años en el cargo y a quien se le achaca haber eliminado por completo el proceso de profesionalización militar, volvió a recordarle a sus subordinados que el Ejército «es sandinista» en una actitud que sus críticos catalogan como «arrodillarse ante los dictadores, para mostrarles lealtad absoluta».
Avilés, quien guardó silencio ante las masacres perpetradas con armas de uso del Ejército en 2018, contra manifestantes desarmados, en cada acto público ante los militares y en presencia de sus jefes políticos Ortega y Murillo, menciona que la institución que dirige debe su origen a la guerrilla sandinista y que es herencia del Ejército Defensor la La Soberanía Nacional, que lideró Augusto C, Sandino en los años 20 del siglo pasado.
Analistas han señalado que el general Avilés muestra sumisión absoluta a los dictadores e inculca dicha sumisión a su subordinados, a cambio de las prebendas que le ha asignado la dictadura sandinista.

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