Ortega busca someter con terror a la Iglesia católica con aumento de arrestos a sacerdotes, dice Calidh

Ante la ola represiva del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra 12 sacerdotes arrestados de forma ilegal en la última semana y mantenidos secuestrados algunos bajo la figura de «casa por cárcel», el Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (Calidh) afirma que la dictadura nicaragüense busca profundizar una de las tantas formas de terror impuestas por el Estado contra la ciudadanía.
«…al detener masivamente a estos religiosos, se busca forzar la creación de una estructura católica sometida y dirigida por el Estado tal como en dictaduras fascistas», sostuvo el organismo. Además, según el comunicado, el régimen pretende con esta forma de intimidación que el pueblo nicaragüense evite expresar su descontento contra la dictadura y por ende no exijan el respeto a sus derechos políticos.
Calidh asegura que Ortega y su estructura sandinista sostenida en el poder por las fuerzas armadas busca destruir a la Iglesia como estructura a través del vaciamiento de sus bases que son los sacerdotes de parroquias. Además, agrega que el sandinismo intenta presionar al papa Francisco para que este nombre nuevos obispos y a sacerdotes que tienen nexos con el FSLN y justifican o callan ante los crímenes de lesa humanidad en Nicaragua.
La organización se une al llamado de otras ONG que exigen la liberación inmediata de los sacerdotes secuestrados y garantizar su derecho de quedarse en el país. También llama a cesar la ola represiva contra la Iglesia Católica.
En el documento, el organismo exhorta al cardenal Leopoldo Brenes y a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) a que asuman su rol de líderes de la Iglesia y alcen su voz en contra de las detenciones arbitrarias de los clérigos. Apelan a no aferrarse solo a la oración.
Para Calidh, el silencio de la CEN es reprobable aún si es orientado por el papa Francisco y resalta como ejemplos de una posición crítica de las dictaduras al sacerdote salvadoreño monseñor Arnulfo Romero, asesinado por un francotirador mientras oficiaba una misa en 1980; y el obispo nicaragüense Rolando Álvarez, este último encarcelado y expulsado del país por la dictadura Ortega-Murillo.
Hasta enero de este año, la tiranía sandinista se había enseñado contra 203 religiosos y religiosas sometiéndolos al destierro, cárcel, expulsión o negativa de ingreso a Nicaragua, Más del 80% de estas agresiones se registraron en 2023, cuando Ortega arreció su embestida contra la Iglesia católica.

Comentarios