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lun. 21 sep.
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La fe se impone al control político: devotos acompañan a «Minguito» en Managua

Pese a la persecución contra la Iglesia católica y la apropiación de las fiestas patronales por parte del régimen de Daniel Ortega, la feligresía capitalina abarrotó las calles de Managua
Por Artículo 66 agosto 1, 2026
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Imagen de Santo Domingo de Guzmán recorriendo las calles de Managua | Foto: Cortesía Viva Santo Domingo

En medio de una profunda devoción popular y bajo la mirada vigilante del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, miles de nicaragüenses abarrotaron las calles de Managua para celebrar la tradicional «bajada» de Santo Domingo de Guzmán.

Entre bailes folclóricos, trajes tradicionales y promesas religiosas, la festividad patronal volvió a evidenciar la tensión entre la fe de los devotos y el férreo control oficial sobre la Iglesia católica.

La imagen de «Minguito» partió a primera hora desde el santuario de Las Sierritas hacia la parroquia de Santo Domingo, en el centro capitalino.

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A su paso, una multitud festiva de promeseros acompañó el recorrido, reviviendo una tradición que data de 1885, cuando según la tradición popular el leñador Vicente Aburto halló la estatuilla en el tronco de un árbol.

Para la investigadora y defensora de derechos humanos Martha Patricia Molina, la masiva asistencia demuestra que la fe del pueblo trasciende la coyuntura política.

«Los católicos son devotos de Santo Dominguito  y asisten felices a pagar sus promesas. Es un momento de regocijo y oración, independientemente de la vigilancia policial y de la persecución que mantiene el régimen contra la Iglesia», explicó.

Sin embargo, Molina advierte que el trasfondo de las festividades ha sido maniatado por el oficialismo. «La dictadura sandinista, además de ser criminal, es oportunista. Se apropia de las festividades de Santo Domingo bajo un control absoluto, dejando casi al margen a las autoridades eclesiásticas», denunció.

Esta injerencia obligó a la jerarquía católica a tomar distancia desde hace varios años de actos simbólicos tradicionales, como la entrega de la tajona al alcalde de Managua.

Aun así, la Iglesia ha optado por mantener los actos religiosos para proteger la tradición popular durante los diez días que dura la fiesta.

Pese a la sombra del control estatal, la feligresía capitalina dejó claro que su lealtad a «Minguito» sigue intacta.

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