Gobierno de Reino Unido repudia interés por exterminar elecciones en Nicaragua: «Representan un nuevo ataque a los principios democráticos»

El gobierno del Reino Unido, que encabeza el laborista Andy Burnham, expresó su preocupación por el «el deterioro de la gobernabilidad democrática, el espacio cívico y los derechos humanos en Nicaragua», en uno de los más recientes pronunciamientos internacionales por la decisión de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo por abolir las elecciones en el país centroamericano.
«Las recientes declaraciones de las autoridades nicaragüenses sobre las elecciones representan un nuevo ataque a los principios democráticos y al derecho del pueblo nicaragüense a elegir a sus líderes de forma libre y justa», añadieron en un comunicado oficial sobre la situación nicaragüense.
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Condena internacional
Más de una decena de gobiernos, principalmente de América Latina, han expresado su rechazo a estas intenciones, al tiempo que han llamado a Ortega a retomar el Estado de derecho. Los primeros en hacerlo fueron Costa Rica, Panamá y Guatemala por Centroamérica. Se sumaron Estados Unidos, Chile, República Dominicana, Bolivia y Perú.
El gigante suramericano Brasil también manifestó su preocupación, lo mismo que el gobierno de Uruguay, dos administraciones de corte izquierdista en la región. Al igual lo hizo la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Se han incorporado organizaciones políticas como el Partido Nacional de Uruguay, la principal fuerza opositora de la nación sudamericana; Fuerza Popular, de la gobernante Keiko Fujimori en Perú, así como el Partido Revolucionario Institucional en México. A su vez, la Confederación de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y un político del partido gobernante en México, Morena, que lo hizo a título personal.
«Instamos a las autoridades nicaragüenses a que cumplan sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos, restablezcan las garantías democráticas y creen las condiciones para una participación política significativa, la disidencia pacífica y el respeto de las libertades fundamentales», agregó el Reino Unido en una declaración atribuida al Ministerio de Relaciones Exteriores de esa nación europea.
Honduras y El Salvador en silencio
Aún extraña el silencio de otros dos gobiernos centroamericanos como El Salvador y Honduras, que 10 días después del pronunciamiento de Ortega no han hecho pública una posición sobre el socavamiento de las libertades democráticas nicaragüenses.
Los más fuertes han sido Panamá y República Dominicana que llamaron a consultas a sus embajadores, mientras que Estados Unidos rechazó enviar el pasado lunes, 27 de julio, a un representante a un encuentro oficial del cuerpo diplomático con voceros del régimen, que explicaron el alcance de las reformas que pretenden incorporar a la Constitución el próximo mes de septiembre.
En Reino Unido, el liderazgo del gobierno cambió recientemente después de la renuncia y caída en desgracia del líder del Partido Laborista y primer ministro, Key Stamer. En su reemplazo, los miembros de la organización escogieron a Burnham, un exalcalde de la Gran Manchester que ahora es el titular del 10 de Downing Street desde el pasado 20 de julio.
También el izquierdista Grupo de Puebla expresó su rechazo a la decisión de la dictadura nicaragüense en un comunicado que tuvo como principales firmantes a los expresidentes Rafael Correa y Alberto Fernández, de Ecuador y Argentina respectivamente.

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