El Tren de Aragua y el Niño Guerrero: ¿Qué pasará con la banda criminal tras la muerte del cabecilla?

La muerte del líder de la banda criminal Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores conocido como «El Niño Guerrero», es un duro golpe a esta estructura que se expandió por varios países de Suramérica y llegó incluso a Estados Unidos.
La periodista venezolana Ronna Rísquez, autora del libro «El Tren de Aragua: La banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina», conversó con Artículo 66 para explicar qué pasará con ese grupo declarado por Estados Unidos como una organización terrorista desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025.
«La muerte del Niño Guerrero tendrá un impacto importante en la organización porque el liderazgo del Tren de Aragua, aunque era dirigido por una cúpula, el liderazgo estaba enfocado en él (El Niño Guerrero) que era la figura visible de la organización y que daba las órdenes», explicó la especialista en temas de crimen organizado.
Guerrero murió en el estado Bolívar, en el sur de Venezuela, en una fecha aún no precisada ni por Estados Unidos ni por Caracas. Trump sacudió las redes a finales de la semana pasada cuando mostró un video en el que se ve como un misil o cohete destruye una instalación de techos verdes.
Trump se acredita la muerte del jefe de la banda venezolana
«Bajo mis órdenes, el Comando Sur de Estados Unidos realizó un ataque rápido y letal para eliminar al Niño Guerrero, del tristemente conocido Tren de Aragua», escribió en su red Truth Social para anunciar la muerte del jefe del grupo criminal, quien había huido de la cárcel donde fijó su base de operaciones tras una intervención estatal en el año 2023.
Desde entonces, las autoridades venezolanas manejaban información de que Guerrero habría huido a Colombia, pero finalmente tenía refugio en el sur de su país, en una zona minera controlada por grupos irregulares desde que Nicolás Maduro creó el llamado «Arco Minero del Orinoco», una basta zona rica en recursos minerales en las que el dominio, con la aquisencia gubernamental, estaba en manos del crimen organizado.
Ya desde su campaña presidencial, en 2024, Trump se refirió a esta banda de ser un grupo terrorista. La empleó como parte de su duro mensaje antiinmigrante, en el que relacionó a los inmigrantes como parte de organizaciones criminales extranjeras capaces de hacer mucho daño a Estados Unidos.
Al tomar el poder, calificó a esa banda como «una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos». En julio de 2025, el Departamento del Tesoro sancionó a Guerrero y otros líderes de la organización, por los que EEUU ofrecía una recompensa de hasta 5 millones de dólares por quien diera información para su captura.
Captura de Maduro fue un golpe para el Tren de Aragua
La periodista Rísquez dijo a Artículo 66 que la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte de fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero, fue también un «golpe» a la organización delictiva, en especial porque bajo su mandato se expandió de Venezuela hacia Suramérica. Mientras los gobiernos de la región hablaban de crímenes atroces cometidos por miembros de la banda, Caracas se defendía, negaba cualquier actuación y se ufanaba del desmantelamiento de los llamados «pranatos» en cárceles de esa nación.
El pranato es una estructura que nació en las cárceles, en las que hombres violentos y con poder de fuego pese a estar apresados dominaban los recintos penitenciarios, donde imponían sus leyes, cómo vivir y quién lo podía o no hacer dentro de esos espacios, que en teoría debían estar bajo control estatal.
El Niño Guerrero fue uno de ellos. Junto con otros criminales, Johan Petrica y Larry Amaury Álvarez, impusieron su ley en una cárcel llamada Tocorón, en la región venezolana de Aragua. Desde allí se ramificaron con la crisis migratoria y su amplio prontuario incluía asesinatos, tráfico de drogas, de personas y extorsión a empresarios.
Aunque Guerrero no estaba al frente del negocio de las minas, Petrica sí logró irse al sector de Las Claritas, en el sur de Bolívar, donde a su jefe lo asesinó un misil estadounidense, una operación que ha concitado críticas al chavismo encabezado por Delcy Rodríguez por la violación a la soberanía nacional y el papel que desempeñó una Fuerza Armada golpeada desde la captura de Maduro.
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Cómo se expandió la banda
La ONG Insigth Crime destaca que «al principio, estos criminales se aprovecharon de sus compatriotas en tránsito por Suramérica, y luego se asentaron en países como Colombia, Perú y Chile, donde establecieron redes de tráfico y trata de personas, además de extorsión y microtráfico. Cuando las rutas migratorias cambiaron en 2022 y cada vez más venezolanos se dirigieron a Estados Unidos, criminales venezolanos los acompañaron».
Aunque fue usada como un arma política, tal como lo hizo Trump en su discurso antiinmigrante en 2024, la banda sí cometió crímenes violentos que la pusieron en el radar de diferentes gobiernos. Por ejemplo, en Chile se le acusó de asesinar a un militar retirado venezolano, Ronald Ojeda, un abierto crítico contra Nicolás Maduro, que tenía asilo en ese país, pero hasta dónde llegó la banda para matarlo en febrero de 2024.
Rísquez dice que de los otros líderes que se refugiaban en Bolívar, Petrica y Álvarez, no se sabe nada. La única información oficial del régimen venezolano fue confirmar el anuncio del presidente de Estados Unidos en un comunicado, en el que hablaron de cooperación.
Los tentáculos del Tren de Aragua que llegaron a Europa
Países como Colombia, Chile, Perú y hasta España han capturado a miembros de la organización, que la especialista venezolana detalla eran una especie de células que llegaban a esas naciones, donde cometían delitos bastante mediáticos, lo que los ponía más en el radar de las autoridades.
Por ejemplo, en octubre de 2025 la Policía Nacional de Colombia anunció la captura de José Antonio Márquez Morales, conocido como «Caracas», a quien presentaron como jefe del brazo armado del Tren de Aragua en ese país.
Y este miércoles 17 de junio, Brasil informó del arresto de otro de sus miembros, a quien acusan como el responsable financiero de esta organización, además de gestionar el blanqueo de 60 millones de dólares, en criptomonedas y otros activos solamente en el último año.
Aunque no identificaron a esa persona, detallaron que lo apresaron en una operación que se desplegó por cinco estados del gigante suramericano en el que también apresaron a 25 integrantes del grupo criminal.
En Colombia al igual apresaron en 2024 a Larry «Changa», uno de los fundadores de la banda, que ha intentado impedir su extradición a Estados Unidos desde entonces. En España, en mayo pasado, la Policía Nacional informó la detención de seis miembros del grupo después de una investigación comenzada en agosto de 2025 por robos a viviendas con mucha violencia.
En su libro de 264 páginas, Rísquez se pasea por ocho capítulos para describir desde el nacimiento de la banda hasta su ampliación por el continente americano tras aprovechar los grandes movimientos migratorios de venezolanos por la crisis que aún golpea al país suramericano.
Y en su epílogo lanzó una advertencia: «Más allá de las circunstancias que favorecen o pueden contribuir el debilitamiento y desmantelamiento del Tren de Aragua, hay una variable que puede ser la más importante: el rol del Estado venezolano. A lo largo de la investigación vemos que hay medidas y decisiones que han favorecido el desarrollo y fortalecimiento de este y otros grupos criminales, con o sin intención de funcionarios e instituciones».
Pero ahora, la muerte de su líder puede significar sino el fin, el declive de sus operaciones en la zona sur venezolana, donde Estados Unidos también pone su foco por los recursos minerales, en especial el oro y los diamantes, que con la caída del Niño Guerrero le dará espacio a las empresas estadounidenses y otros que en el pasado operaban en el lugar.

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