Rubio recuerda que los Ortega Murillo no son aliados de Estados Unidos en audiencia ante el Senado

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reconoció que en América Latina hay ahora más aliados de la Casa Blanca, aunque recordó las excepciones en el continente: Nicaragua, Cuba y Venezuela, pese a que este último país desde el pasado 3 de enero es tutelado por la Casa Blanca tras la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
En esa lista también colocó a Brasil, con un presidente Lula Da Silva que se ha enfrentado públicamente a Donald Trump, así como a Colombia que con Gustavo Petro a la cabeza ha criticado abiertamente al líder republicano, primero por sus bombardeos a lanchas en el Caribe y el Pacífico, y posteriormente al condenar la operación militar estadounidense en Caracas en la que Maduro y Flores terminaron presos y enviados a una cárcel estadounidense.
«La excepción de Nicaragua, Cuba y, obviamente, Venezuela, que sigue presentando algunos desafíos, y, por supuesto, Brasil, aunque está en medio de un ciclo electoral, y en cierta medida también el actual Gobierno de Colombia, cuyo presidente ha sido problemático», dijo este martes durante una audiencia ante el Senado de su país.
El club de amigos de EEUU
Rubio ante el Comité de Exteriores se refirió a la recomposición política en América Latina, países en los que mandatarios de derecha han llegado al poder en los últimos años. Entre ellos se cuentan Nayib Bukele (El Salvador), Javier Milei (Argentina) y Daniel Noboa (Ecuador), quienes tienen una mayor afinidad con Trump
Por el contrario calificó a Petro de «problemático», un líder de izquierda y exguerrillero que en el último año, con el regreso del republicano a Washington, ha tenido más desencuentros que acercamientos con un estrecho aliado.
Pero hizo un balance positivo: «En términos generales se trata ahora de una región llena de aliados de Estados Unidos, de líderes afines a Estados Unidos y de una orientación favorable hacia Estados Unidos».
En los últimos meses también han logrado victorias electorales líderes de derecha como Rodrigo Paz en Bolivia; José Antonio Kast en Chile y Nasry «Tito» Asfura en Honduras, sin contar a Laura Fernández, pupila de Rodrigo Chávez, que mantuvo a su partido en el poder en Costa Rica.
Rubio manifestó que la región tiene en la actualidad «una coalición de países amigos», que dijo se alinean para trabajar en «los difíciles temas de seguridad», en alusión al Escudo de las Américas, una iniciativa estadounidense que reunió en marzo a presidentes de América Latina en sintonía con la estrategia de seguridad nacional de Washington que impulsa Trump desde 2025.
A la cita asistió la mayoría de mandatarios de Centroamérica (El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y Honduras), así como presidentes de Argentina, Ecuador, Guyana, el presidente de Chile, José Antonio Kast; y la primera ministra de Trinidad y Tobago.
Del abandono a una coliación amiga
El exsenador argumentó que durante la última década, en alusión al gobierno de Joe Biden, Estados Unidos «abandonó» la región que vio en ese lapso el crecimiento de la influencia de China en el continente.
«En nuestro propio hemisferio occidental, un área que durante mucho tiempo este comité y muchos de sus miembros consideraron descuidada, ahora tenemos una coalición de países amigos, más de una docena, que se han alineado para trabajar no solo en temas de seguridad que todos compartimos, sino también en prosperidad económica que van de la mano», insistió.
En el caso de Nicaragua, este año Estados Unidos ha sancionado a la estructura de represión del régimen, al sector minero que en complicidad con empresa chinas confiscó un plantel de una compañía estadounidense, así como a dos hijos de los dictadores, Daniel Edmundo y Maurice Ortega Murillo.
Tras la muerte del líder indígena del pueblo miskitu, Brooklyn Rivera, bajo custodia de la dictadura, la Casa Blanca no dudó en responsabilizar de su deceso a los autócratas nicaragüenses.

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