Inauguran en Costa Rica museo que señala a los responsables de la represión en Nicaragua en 2018

En un esfuerzo por combatir la impunidad y preservar la verdad histórica, el Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua inauguró este lunes el espacio informativo «Museo de la Memoria: Lo que no debemos olvidar».
La muestra, establecida en el exilio costarricense, pone nombre y apellido a la estructura represiva que ha operado en Nicaragua desde el estallido social de abril de 2018.
El museo no solo es un tributo a las más de 300 víctimas mortales contabilizadas durante las protestas, sino una herramienta de denuncia formal. La exhibición identifica con precisión a 126 perpetradores de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
La lista está encabezada por la pareja presidencial, Daniel Ortega y Rosario Murillo, a quienes organismos internacionales y grupos de expertos de la ONU señalan como los máximos responsables de la cadena de mando.
Una estructura de mando bajo la lupa
La exposición detalla cómo el control estatal se ramifica a través de figuras clave que han sostenido al régimen durante casi dos décadas. Entre los señalados destacan Julio César Avilés, comandante en jefe del Ejército de Nicaragua.y Francisco Díaz, director general de la Policía Nacional y consuegro de la familia Ortega-Murillo.
Roberto Stuart, responsable del programa de Educación y Memoria del Colectivo, enfatizó durante la presentación que la consolidación de la actual dictadura ha sido un proceso sistemático desde 2007, fundamentado en la destrucción del Estado de Derecho y la ejecución de fraudes electorales.
«Documentar este recorrido represivo sirve para responsabilizar a los perpetradores, reconocer a las víctimas y fundamentar demandas de verdad y justicia», señaló Stuart ante un grupo de periodistas.
Las fases de la barbarie
El museo propone un recorrido cronológico que inicia con las reformas a la seguridad social de abril de 2018 y culmina con la desarticulación total de la sociedad civil nicaragüense a finales de 2025.
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Los defensores de derechos humanos han clasificado este periodo en cinco fases críticas de autoritarismo, donde el uso de la fuerza letal, la judicialización de la disidencia y el destierro han sido políticas de Estado.
Por su parte, la defensora Wendy Quintero subrayó que este es un «espacio vivo». En un contexto donde en Nicaragua está prohibido recordar a las víctimas o portar la bandera nacional, el museo en Costa Rica se convierte en un santuario de evidencias para futuros procesos judiciales.
Para los nicaragüenses en el exilio, la muestra representa un bastión contra la narrativa oficial del régimen que intenta imponer una «normalidad» inexistente.
«La memoria es la base para la justicia», concluye la muestra, recordándonos que, aunque los responsables hoy ostentan el poder, sus nombres ya figuran en los registros de la infamia histórica.

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