Dictadura le hala las orejas al «Gato sandinista» y lo obliga a esconderse

De envalentonarse en redes sociales al pedir ataques a sedes diplomáticas de Estados Unidos por los bombardeos en Irán, al castigo de ser silenciado. El llamado «Gato sandinista», Edwin Suárez, debe ahora cerrar sus redes y pausar sus loas a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El periodista Miguel Mendoza fue quien aseguró que la orden de El Carmen a Suárez fue la de desaparecer de la vista pública por un tiempo al «meter la pata» cuando llamó «hijo de puta» al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al tiempo que pidió atacar la embajada estadounidense, como ocurrió en algunos países árabes después de los bombardeos contra Irán.
«Metió la pata y lo han desaparecido, hay purga, hay censura, lo mandaron a borrar su red social», afirmó Mendonza en su programa de este viernes, 6 de marzo en su la red social X, antes Twitter.
Suárez es uno de los influencers cooptados por el sandinismo para difundir y ampliar la propaganda del régimen en TikTok y otras redes sociales. Su irrupción a la esfera digital se dio en medio de las protestas antigubernamentales de 2018. Desde entonces se mantuvo en el anonimato, pero después saltó a la vista pública, siempre en defensa de los Ortega-Murillo.
El medio digital Nicaragua Investiga reveló en un reportaje, en el año 2021, que este personaje recibía millonarios recursos del Estado para defender la gestión del régimen, de allí que todo lo que hace en redes pasa por la aprobación de la codictadora, quien dirige el llamado Consejo de Comunicación y Ciudadanía.
Otro medio, 100 % Noticias, consultó al Departamento de Estado de Estados Unidos después de los comentarios de Suárez. La respuesta fue la siguiente: «Según la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, los gobiernos anfitriones tienen una obligación especial de proteger las misiones diplomáticas extranjeras y garantizar su seguridad».
EEUU se toma en serio las amenazas contra sus embajadas
Más adelante, según 100% Noticias, su fuente del Departamento de Estado, le dijo que «el Departamento de Estado de los Estados Unidos toma con seriedad todas las amenazas contra misiones diplomáticas en todo el mundo», una clara advertencia a la administración sandinista sobre el hecho de que estaban en conocimiento de las palabras de su influencer, lo cual consideraron como una amenaza.
Estados Unidos, después de capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero tras una incursión relámpago a Caracas, ha puesto especial interés en Cuba y Nicaragua. Sobre la isla caribeña mantienen un bloqueo petrolero, solo aliviado en la última semana para empresas del sector privado, mientras que Ortega y Murillo los han advertido de avanzar hacia un cambio democrático.
Las presiones no han sido solo retórica o llamados públicos. El Departamento del Tesoro, a través de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (Ofac), sancionó a seis funcionarios de la pareja dictactorial al hacerlos responsables de las graves violaciones a los derechos humanos. Entre ellos se encuentran el jefe de la cárcel «La Modelo», Roberto Clemente Guevara Gómez, así como al director de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército, mayor general Leonel José Gutiérrez López.
Ante ello, la dictadura ha sido cauta al momento de referirse a los ataques de EEUU e Israel contra Irán, pese a su alianza política con el régimen islámico. Los bombardeos causaron la muerte del ayatolá, Ali Jamenei. En un comunicado tibio, Ortega y Murillo enviaron condolencias al pueblo iraní por la pérdida de su líder religioso y político, pero evitaron nombrar a la nación norteamericana o al presidente Trump, responsables de la baja del histórico clérigo.

Comentarios