Monseñor Silvio Báez cuestiona a gobernantes que «quieren ser los primeros y los únicos»

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, volvió a alzar su voz desde la Iglesia de Santa Ágatha, en la ciudad de Miami, Estados Unidos (EE. UU.), lugar en el que en todo el año no se le había visto desde el púlpito.
El jerarca lanzó una crítica hacia el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, durante la homilía de este domingo, 31 de agosto.
Báez, quien se encuentra en el exilio desde el 2019, denunció la ambición desmedida de algunos gobernantes que buscan monopolizar el poder y eliminar cualquier espacio para la participación de los demás o la disidencia.
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Haciendo alusión a una parábola bíblica, Báez comparó la vida con una mesa de banquete donde, sin reglas claras, muchos buscan siempre el primer lugar y desean ser los únicos en ocuparlo.
«Algunos gobernantes quieren tener siempre el primer lugar y además ser los únicos. Los únicos que deciden, los únicos que piensan, los únicos que tienen voz. Si quien gobierna a un país piensa que ceder es signo de debilidad, que conceder es siempre perder, demuestra que es un peligro social y que no tiene la capacidad, ni el derecho de ejercer el poder», afirmó.
Además, el obispo hizo un llamado a los pueblos oprimidos, recordando que, aunque muchos están colocados en el «último lugar», sin derecho siquiera a poder elegir, esa situación no debe entenderse como sumisión sino como un espacio desde donde Dios manifiesta su poder liberador.
«El último lugar no es un castigo, es el lugar de Dios. Puede ser incómodo, pero es redentor. La humildad de nuestros pueblos no es sumisión, desarma la arrogancia de los poderosos. Dios tiene preferencia por los que padecen las injusticias y ellos en su aparente derrota escucharán su voz. Ahí está la esperanza, resistiendo pacíficamente sabiendo que algún día será mejor», reflexionó.
«Los malos gobernantes tienen miedo a ser los últimos»
Báez alertó que el poder puede cegar la conciencia y el corazón, y por eso muchos gobernantes temen perder el primer lugar.
«La vida es una fiesta que se disfruta intensamente cuando no nos servimos de las circunstancias para arrebatar o robar el lugar a los otros, ni pasar por encima de los demás para estar adelante», sostuvo.
Haciendo una referencia indirecta a los gobernantes de Nicaragua, monseñor Báez insistió en cuestionar el accionar de los políticos, especialmente de aquellos que se autoproclaman cristianos.
«Nosotros los cristianos no debemos ser señores y señoras acomodados en sus poltronas y sus tronos, sino humildes servidores del pueblo», un mensaje que contrasta con el lujo y la concentración de poder que caracteriza al régimen de Ortega y Murillo.
El obispo sugirió que los verdaderos líderes son aquellos que tienen la capacidad de escuchar al pueblo. «Los peores gobernantes tienen horror al último lugar porque es el lugar del amor, de la escucha, de la rectificación de los errores, el lugar donde abren los espacios para los demás y no los cierran», concluyó.
El regreso de monseñor Silvio Báez
Este discurso crítico hacia la dictadura, marca el regreso de monseñor Silvio Báez al púlpito de la Iglesia de Santa Ágatha, tras 19 meses. Desde 2024, tanto él como otros líderes eclesiásticos habían mantenido un perfil bajo, al parecer, por una directriz del papa Francisco para reducir las tensiones con el régimen de Ortega y Murillo.
El discurso del obispo coincide con su reciente ratificación como obispo auxiliar y una reunión que mantuvo días atrás con el papa León XIV, a la que también asistieron monseñor Carlos Herrera, obispo de Jinotega y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), y monseñor Isidoro Mora, obispo de Siuna.

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